<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575</id><updated>2011-07-07T14:25:08.414-07:00</updated><title type='text'>Tupidocho.</title><subtitle type='html'>Hace miles de años en una colonia cerca de aquí, surgió una revolución del refrigerador de un japonesito pobre, que era calvo, y que no podía tener hijos. Los viejecitos del lugar no recuerdan los hechos tal cual sucedieron, pero en una exhaustiva búsqueda y organización de las piezas del manuscrito, se ha logrado reconstruir lo sucedido.
Este documento contiene la verdadera historia y la única disponible de las aventuras de Tupidocho.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-9185348997689424709</id><published>2008-02-18T13:04:00.001-08:00</published><updated>2011-04-03T21:26:37.806-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Quisiera ir el sábado al museo con ella, hacer una pintura, escribir una novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero está metido en su casa.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Aquí, porque no vaya a verlo alguien.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-9185348997689424709?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/9185348997689424709/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=9185348997689424709&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/9185348997689424709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/9185348997689424709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2008/02/quisiera-ir-el-sbado-al-museo-con-ella.html' title=''/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-3532940466552248414</id><published>2007-11-20T13:05:00.000-08:00</published><updated>2007-11-20T13:15:22.060-08:00</updated><title type='text'>Hallazgo inédito.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;En los túneles del metro Copilco ha sido hallado una olla de barro antiguo. Dentro habían unos pergaminos que se han identificado como complemento de la batalla final, cuando Tupi luchaba contra el hado madrino.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;...Lo persigue hasta perisur. Uno se para en la entrada donde está el sanborns y el otro se para en la puerta donde están los bancos, la gente que salía los rodeaba y se les quedaba mirando. Cada uno se queda pensando sus ataques un rato, y en un mismo instante dan un grito y comienzan a correr como bólidos a su encuentro. Tanto el hado como el tupi van quebrando el piso de porcelanite recién pulido. El aire que empujan revienta algunos vidrios de las tiendas, y las señoras deben cubrir con sus manos sus faldas del aire. Corren y corren, y en unos segundos se topan uno con el otro, enfrente de suburbia, ya ves donde se pone el árbol de navidad, que desde ocubre lo ponen mero en medio, donde esta el elevador y un reloj grandote, allí. Se miran, y el hado no tarda en colocar sus palmas frente a frente para concentrar una bola de energía que se va haciendo más grande cada vez, y tupi se queda viendo esa energía sin saber cómo protegerse. Así que coloca todas sus manos con sus palmas mirando afuera y así crea un escudo protector de energía. El hado levanta sus brazos y lanza la bola de energía a tupi gritando ¡kame hame ha! La bola choca con el escudo de tupi, y explota en todas direcciones, sin dañar a tupi pero lanzándolo atrás unos metros. La explosión hizo reventar los vidrios de la tienda de ropa interior, de  trajes, de zapatos, la nutresa y el mixup, y la de jeans junto a sears. En el  piso se hizo un desnivel, y bajaba polvo de yeso del techo, o sea el piso del segundo nivel. El hado vio que así podría derrotarlo. La gente se escondió en las tiendas, pero se asomaba para ver la acción. Tupi se puso detrás de la columna que contiene al elevador, y el hado lanzó otra bola de energía para destrozar la columna. Así logró hacerle un hoyo, y la nube llenó el ambiente de polvo. Tal fue el poder de la bola que el gran reloj antiguo se desprendió y todos en sus refugios vieron como caía, aparentemente despacio, por su tamaño, y se estrellaba en el piso, lanzando sus números romanos y manecillas en todas direcciones. Tupi no podía crear bolas de energía pero contaba con la magia que le dio el hada. Se cubrió la espalda con una losa que cayo de una pared, y sacó de la bolsa de su overol un frasco con una pócima mágica que al ser vertida sobre una superficie la llenaba de vida vegetal, y la usó para crear obstáculos frente al hado. Corrió por donde pudo y lanzó unas gotas por aquí y por allá para que crecieran plantas por todo el lugar. Sólo contaba con la piedra que cargaba en su espalda para protegerse. Pronto empezaron a brotar plantas que crecieron y se enredaron por las paredes y reptaban por el suelo. Sus ramas se engrosaban y las raíces se enterraban quebrando el piso de porcelanite recién pulido. En unos minutos eran árboles cuyas raíces se extendían frente a los pies del hado, por todas partes. Los troncos se elevaban en medio de la construcción y por los pasillos, llegaban al techo y allí tenían que continuar creciendo por el borde. El hado no encontraba a tupi que se ocultaba tras los troncos. Las ramas tapaban la luz, cada vez era más densa la vegetación. Alcanzaban a pasar rayos de luz que entraban por el mero techo de la plaza, que ya ves que es de piquitos y tiene vidrios, que presentaban grietas y hoyos. Se podían apreciar los rayos porque cruzaban las nubes de polvo. Todo por arriba era una red de ramas que formaron otro techo. Entonces se fue la luz. El hado llamó a todos los policías del lugar y los amenazó para que lo obedecieran y buscaran a tupi y les ordenó cerrar las puertas. El edificio aparentaba siglos de abandono. Las enredaderas que colgaban de las ramas dificultaban el paso para el hado, por lo que el también hizo su parte. Llamó aves para que fueran sus ojos y buscaran a tupi. Y llamó un río para que llenara de agua la superficie de la plaza. En mixup habían dejado un disco de música new age que sonaba por todo el lugar, lo cual era muy apropiado para la ocasión. El nivel del agua se elevó un metro y medio, era agua limpia así que se podía ver el porcelanite recién pulido del piso, pero fue necesario que el hado se hiciera una embarcación de ramas, y mantas de las tiendas que anunciaban descuentos, a modo de velas.&lt;br /&gt;Todo estaba en silencio, la barca del hado recorría todas las tiendas, mientras los policías con sus lentes negros apuntaban sus rifles al segundo nivel, parados en los bordes del barco. Dos de ellos remaban atrás con varas largas que llegaban al piso, y uno al frente soplaba aire en un cuerno que emitía un sonido grave  mientras se desplazaban. El hado iba en medio sentado en un sillón importado de la india que sacó del palacio. Las aves también hacían sonidos exóticos. Tupi se refugiaba en el segundo piso, también convertido en selva. No podía caminar rápido porque los pájaros lo verían, así que se movía camuflajeado con hojas entre los árboles. Así llego al palacio y buscó algo que le sirviera. Se puso una armadura y tomó unas flechas y un arco, y un escudo africano, importados en el palacio. Salió al pasillo y se paró en la orilla del barandal, esperando que el barco se acercara. El hado lo vio y aceleró, mientras tupi alzaba la flecha y el arco apuntando al hado, pero el hado ya preparaba su rayo. Cuando se acercó lo suficiente tupi se deshizo de la flecha y se arrojó al vacío antes de que llegara el barco. Pero no cayó al agua. Estaba sujeto a una liana atada en una rama y así consiguió pasar sobre el barco, y justo encima soltó una manta de hule que fue cayendo despacio por el aire. Tupi se soltó de la liana y nadó hasta una banca donde se pudo parar. La manta bajaba meciendo en el aire la frase ‘30 por ciento de descuento, totalmente palacio’&lt;br /&gt;-¡Y que viva el príncipe!.- Gritó tupi, tras lo cual disparó cuatro flechas que sujetaron la manta a la barca del hado. Entonces pudo huir. Abrió las puertas, y el agua salió al estacionamiento como una cascada, sobre la que flotaban trajes, vestidos, celulares, coches, cajitas felices. El hado logró quitarse la manta y salió detrás de tupi…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-3532940466552248414?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/3532940466552248414/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=3532940466552248414&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/3532940466552248414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/3532940466552248414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2007/11/hallazgo-indito.html' title='Hallazgo inédito.'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-4870204511367969903</id><published>2007-07-23T15:12:00.000-07:00</published><updated>2007-07-24T11:55:52.862-07:00</updated><title type='text'>Tupidocho Recomienda.</title><content type='html'>&lt;a href="http://img131.imageshack.us/img131/5497/metamorfosis1dm.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Una historia de corte familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.cinecin.com/mostrar_corto.asp?id=58" target="_blank"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.festivaldecans.com/imagenes/cortos/Metamorfosis.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; (clic)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://es.wikisource.org/wiki/La_Metamorfosis" target="_blank"&gt;Pero primero deben leer la novela.&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=wOrhpRtEXH8" target="_blank"&gt;Y luego el otro corto&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-4870204511367969903?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/4870204511367969903/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=4870204511367969903&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/4870204511367969903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/4870204511367969903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2007/07/tupidocho-recomienda.html' title='Tupidocho Recomienda.'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-5051490160980076265</id><published>2007-03-02T15:41:00.000-08:00</published><updated>2008-11-13T11:11:49.559-08:00</updated><title type='text'>Capítulo IX</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_7NuYmALwPDM/RejMUBjnzHI/AAAAAAAAABs/-TRhBYTASpY/s1600-h/arbl.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037500827601194098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_7NuYmALwPDM/RejMUBjnzHI/AAAAAAAAABs/-TRhBYTASpY/s320/arbl.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;El Brujo.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Así es que tupi caminó por el empedrado, sin ánimos, a dar su vida por salvar a todos del hado&lt;/strong&gt;. Sólo caminaba por caminar, no tenía a dónde ir sabiendo que todos los caminos llevarían a un solo lugar. La gente lo reconocía en el camino y lo empezaron a seguir a ver a dónde iba. Sin recordar la ruta seguida, llegó a la plaza de Esnapisgrado. Pasaban más personas y se congregaron a su alrededor pero guardando su distancia. Pronto se reunió un gran número de habitantes. El rumor sobre el destino de tupi ya se había corrido.&lt;br /&gt;-Dinos, chavo, segundo al mando, ¿destruirás al hado? -&lt;br /&gt;-Así es. Debo sacrificarme para que desaparezca el hado. Estuve en el cementerio y descubrí que debo volver al lugar de donde salí. Para derrotar al hado, desataré mis hilos y devolveré cada pieza al lugar que pertenece. Es lo que todos dan por sentado que haré. -&lt;br /&gt;-Pobre chavo.- Decían algunos.&lt;br /&gt;-Mas no deben pensar que allí desapareceré. Cada pieza nutrirá a una planta que crecerá en ese lugar, las plantas también se esparcirán por el mundo en el aire, y cada planta representará una parte de mí que vivirá en esas plantas. Cuando vean sus flores crecer, piensen en mí que no estaré ya. -&lt;br /&gt;Así, se dio la vuelta y regresó por el mismo camino. La gente se quedó de pie y en silencio, lo veían caminar a su final. El hado se dio cuenta de la multitud y provocó más tormenta para que se esparcieran. Bajo esa tormenta tupi caminó, su cola de perro escurría, sus orejas de burro colgaban empapadas. Para calmar los ánimos el hado convocó a un plebiscito para que la gente votara por quedar o por un nuevo candidato. En los medios se informó el triunfo del hado quien rió malignamente al saber la noticia. No se dio a conocer el sistema de votos ni la fecha para las elecciones.&lt;br /&gt;Tupi caminaba bajo la tormenta por el camino empedrado. Se paró en el centro, los brazos lo jalaban abajo, y él empezó a descoser los primeros hilos. Comenzó a estornudar, y cada vez que lo hacía temblaba la ciudad. No era por los estornudos de tupi, era porque luego de estornudar él, en el palacio de gobierno el hado estornudaba tan fuerte que hacía cimbrarse todo. Entonces fue que tupi recordó cuando se tropezó y el hado sintió dolor al mismo tiempo. Hizo una prueba. Se hizo cosquillas en lo que sería su nariz para provocarse más estornudos. En cada uno volvía a temblar todo. En el palacio real había gran conmoción al ver caer las construcciones cada vez que el hado estornudaba sin razón aparente. Helicópteros y camiones de bomberos llegaban al lugar a poner orden pero el hado seguía estornudando. Tupi por su lado se dio cuenta de lo que pasaba.&lt;br /&gt;-¡Lo tengo! Todo es cosa de hacer que el hado salga del palacio.-&lt;br /&gt;El hado estaba totalmente confundido. No sabía qué era lo que lo hacía estornudar tanto ni brincar de repente para salir del lugar y dirigirse a la orilla del pueblo. Dando saltos gigantescos tupi lo hizo llegar a un barranco donde resbaló y quedó atrapado.&lt;br /&gt;Tupi se dio cuenta de que ya no tenía que sacrificarse sino que simplemente tenía que arreglar algunos detalles para sacar la nación adelante. Él sabía la ubicación del hado porque los helicópteros lo seguían. Cuando supo que estaba en el barranco se fue en busca del japo y le contó su plan. Ahora necesitaba que le explicara mejor lo del encantamiento del hada para proseguir.&lt;br /&gt;-Debe haber forma de contactarla para que acabe con el hado.-&lt;br /&gt;-Eso no será posible, ella se fue del país.- Le respondió el japo. –Pero sé de una señora que hace limpias y lee la mano, que la vio por última vez. Quizá ella sepa a dónde se fue.-&lt;br /&gt;Tupi no se quedó conforme con saber que el hada no estaba en México. Se fue a visitar a la señora para preguntarle si sabía como contactar al hada. Vivía en una cueva subterránea a la que se accedía por un hueco en el tronco de un árbol en medio de un pantano. Había que abrirse camino por las enredaderas sobre el lago espeso. La señora le abrió y con una vela alumbró el acceso a su consultorio. Se cerró el acceso en el hueco del árbol, y en ese momento el nivel del lago subió y tapó el hueco.&lt;br /&gt;Cuando tupi tocó el tema del hada, la señora arrojó la antorcha al suelo y se cubrió la cara con las manos, y lo miraba con los grandes ojos abiertos entre los deods.&lt;br /&gt;-No sabes lo que pides. Pero está bien, si insistes, te cobraré un dinerillo y te diré lo que quieres saber.-&lt;br /&gt;Se sentaron a la mesa que tenía una esfera de cristal en el centro. Un humo se veía en la esfera, y luego apareció el hada, que golpeaba la esfera por dentro exigiendo que la dejaran salir.&lt;br /&gt;-Yo tengo al hada atrapada. – dijo la señora. -Si quieres que la deje salir, pues cualquier dinerillo está bien.-&lt;br /&gt;Tupi pagó otra vez, y la señora liberó al hada. Se fueron ambos a la casa del japo y allí le contó a historia del hado.&lt;br /&gt;-Así que tú eres el elegido de quien hablaba la profecía- dijo el hada.&lt;br /&gt;-¿Cómo puedo derrotar al hado?, ¡oh hada madrina! – a lo que respondió:&lt;br /&gt;-Observa con los ojos de tu mente y verás que podrás aniquilarlo. Debes decirme dónde está el hado.-&lt;br /&gt;Tupi la llevó al barranco y el hada se le paró en la nariz al hado.&lt;br /&gt;-Has vuelto a ser malvado. No has cumplido con lo que te asigné.- Le reclamó.&lt;br /&gt;-¡Claro que sí! He creado un enjendro.-&lt;br /&gt;-Pero lo has hecho para volver a tener poder. Ahora deberás sufrir tu castigo. Desde ahora no tendrás poderes, le serán transferidos a tupidocho.-&lt;br /&gt;Ahora tupi podía lanzar rayos de todas sus manos y sus ojos. Él y el hado saltaron del barranco y cada uno en su esquina le lanzaba rayos al otro. Citaban nombres extraños como título del maleficio que se infringía uno al otro. Fue un duelo a muerte. Cuando todo parecía perdido para tupi, del horizonte llegó a la velocidad del rayo una caja de oro. Se posó entre ambos y se abrió. De ella salio un armadura dorada que se adhirió al cuerpo de tupi.&lt;br /&gt;-¡Pero! ¡No puede ser! ¡Percibo un cosmos muy poderoso en tupidocho! Pero no podrás contra mi ataque más poderoso. ¡Ataque del norte, maligno de las sombras oscuras!&lt;br /&gt;Lanzó un rayo de energía a tupi, quien fue lanzado contra un muro que se cayó. No le pasó nada gracias a la armadura. Se levantó y le dijo al hado:&lt;br /&gt;-¡Tu fuerza te abandonará! ¡La fuerza sólo se queda con quienes buscan la justicia, y tú sólo la quieres para dominar y ser malvado!&lt;br /&gt;Le lanzó un rayo y esta vez el hado no pudo esquivarlo. De la oreja del hado salió un polvo mágico que brillaba. Hado se encogió y cayó en un charco lodoso del barranco echando humo de las orejas. El polvo mágico que le salía entró por las orejas de tupi. Entonces dejó de llover y la luz del sol volvió a iluminar Esnapisburgo. La gente salió a la calle a festejar, salían con botellas de champaña con la que bañaban unos a otros. Era una champaña que hacían con el fermento de las papas que cultivaban para comer. Desde ahora no tendrían que cultivarlas en sus hogares. Tupi fue a lo que quedaba del palacio imperial y declaró que en los próximos días reestablecería le democracia en el país, creando la segunda república libre de Esnapisburgo. Llamó al japo y le dijo que terminada la reconstrucción vivirían allí.&lt;br /&gt;Pero el hado no se ha quedado conforme. Surgió de su exilio momentáneo donde guardó algunas energías para atacar, y cuando iba saliendo de trabajar, persiguió a tupi quien corrió al bosque. Lo cruzaron y llegando a la playa casi lo alcanza, quedó apenas a centímetros de agarrarlo, pero al instante ambos se paran, se quedan mirando al frente hacia el mar. ¿Qué será lo que vieron que fue capaz de detener la corretiza y que al hado se le olvidara por completo tomar a tupi? Se quedaron viendo lo que se acercaba a la costa. Eran tres carabelas, tupi y el hado nunca habían visto nada igual, los españoles habían llegado a Esnapisburgo. O sea, no es que no se hubiera descubierto esa tierra ni nada de eso porque ya había iglesia y todo, y era la modernidad pero nunca habían visto carabelas porque ya nadie usa ese tipo de embarcaciones. Los españoles vieron al hado quien estaba quieto, estupefacto, y lo atraparon. Se lo llevaron y lo enjaularon porque le vieron posibilidades económicas a llevarlo a España y exhibirlo como una gran adquisición de lejanas tierras, y podrían cobrar la entrada. Pero el hada intercedió por él para que no se lo llevaran enjaulado, convirtiendo las escopetas de los españoles en serpientes que escaparon, y entonces pudo llevar al hado de regreso a la ciudad. Allí le dijo al hado que se dedicaría a limpiar chimeneas por siempre.&lt;br /&gt;Tupi se mantuvo en su cargo, y con el tiempo terminó la reconstrucción de la plaza y terminó las pirámides. En las mañanas era jefe de gobierno. En las tardes escuchaba los problemas de la ciudadanía y prometía resolverlos con magias y encantamientos. Puso un centro para hacer limpias y leer el café y así. Vestido con una capa y un tercer ojo pegado en la frente, se levantaba y hacía movimientos extraños alrededor de la persona. Luego le decía que se untara unos perfumes que él preparaba con ingredientes del pantano. El bonsái todavía estaba en el escritorio donde tomaba las decisiones del gobierno.&lt;br /&gt;Luego se llevó al japo a vivir con él en el palacio. Algunas veces se pararon ambos en el balcón. Tupi le dijo a su padre:&lt;br /&gt;-Padre mío, algún día estas tierras serán tuyas. Por ahora deberás aprender a administrarlas como te diga yo. Sólo hay algo que lamento de todo esto. El hado me prometió que si yo hacía todo lo que él decía, me dejaría completo. Ahora no será posible. Ahora que el hado no existe, me he quedado sin quién me convierta en humano, seguiré siendo un montón de piezas que no son mías, seguiré sin ser nada. Por mí es que la villa está en ruinas. Mira, soy un manojo de manos. Soy lo que no debió ser.-&lt;br /&gt;-¿Pero no te das cuenta?- respondió el japo. -Ahora mira quién eres, has salvado a la villa de Esnapisburgo, ya no puedes decir que no debiste ser ni que eres inservible. Es que no te has dado cuenta. Has querido salvar el pueblo y por ello es que dentro de ti vive un ser maravilloso, un ser humano, que ya eres.-&lt;br /&gt;Y tupi se dio cuenta que era humano. No ha sido el hado quien lo convirtió en humano. Fue el japo con sus palabras.&lt;br /&gt;Mas la situación económica no mejoraba. Después de la guerra civil acontecida se necesitaba un modo de llegar a la situación de paz que tanto necesitaba la región. Tupi disolvió el imperio y organizó una dieta provisional mientras se realizaban elecciones para presidente de la segunda república de Esnapisburgo. Designó a Bergson como restaurador de la infraestructura necesaria, fue él quien cargó con la monserga de restablecer la situación. El hado por su lado, fue contratado como empleado gubernamental para encargarse de la limpieza de todas las chimeneas de la villa de Esnapisburgo, Estado de México.&lt;br /&gt;En la reconstrucción de la plaza mayor fue que Bergson fue avisado del hallazgo de petróleo debajo de la plaza. Con el petróleo se asignó al gasto un precio de 400 dólares el barril de modo que hubo suficiente dinero para reconstruir la república. Y el pueblo se regocijó.&lt;br /&gt;Posteriormente se realizaron las elecciones, tupi contra Bergson por el puesto, la idea era que ganara Bergson pero resultó electo tupi, gobernó unos meses más pero renunció, y le dejó el puesto a Bergson. Desde entonces Bergson se reeligió un sinfín de veces, sin saberse a ciencia cierta si las elec[BERGSON GOBIERNA CON EFECTIVIDAD. BERGSON ES PROGRESO.]&lt;br /&gt;Luego de dejar la vida política, tupi se retiró a labrar la tierra en el terreno detrás de donde vivía con el japonesito. Continuaba realizando sus ‘tardes de la gente’ donde escuchaba a la ciudadanía y les daba soluciones con sus pócimas aromáticas. Así, ya jubilado, se dedicó a escribir sus memorias. En las mañanas salía a caminar por la manzana jalando tras de sí un carrito rojo. En el carrito llevaba su bonsái para que le diera el sol según se leyó en un artículo que publicó. Acostumbraba visitar a la señora del pantano para pedirle consejos sobre asuntos de magia y remedios. Ella tenía su casa llena de muñecas de porcelana con grandes cabelleras y vestidos finos. La entrada de su casa era un pasillo largo y oscuro tapizado de las muñecas en estantes a todo lo largo, y se abría paso a la sala, donde los sillones de terciopelo tenían bien sentadas algunas muñecas, en las paredes y en las puertas. Lo invitaba a sentarse al lado de algunas muñecas, y le ofrecía té. De repente alguna comenzaba a girar su cabeza, o a mover los ojos. Más comúnmente las que estaban sentadas en el suelo. Ella le contaba que a las 12 de la noche comenzaban a reír, lo que le indicaba que ya debía irse a dormir. Luego de horas de intercambiar embrujos y encantamientos, volvía y contemplaba cómo la villa iba recuperando su aura de gloria de los años dorados. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así pasó el tiempo, la vida mejoraba, el petróleo mantenía a flote el lugar, aunque hay quienes decían que era un error confiar demasiado en el valor de los recursos no renovables, y que no durarían por siempre, pero, ¡bah!, sólo eran tontos que no confiaban en la sabiduría infinita. Así pues Tupi decía que controlaría el gobierno con sus hilos. Tupi dejó el gobierno en muy buen estado. Mas conforme pasó el tiempo, no tuvo intervención en el estado. Seguido se leía el arroz, que según su orientación era el destino, y siempre veía que en el mundo le esperaban grandes historias, lejos de ese pueblo. Y un día decidió caminar sin fin. Miró a su árbol y exclamó:&lt;br /&gt;-¡Ea, pues! ¡vayamos por el mundo buscando aventuras! Si después de mucho andar, volvemos a este punto, quizá descubramos que la tierra es redonda.-&lt;br /&gt;Sin molestarse en responderse la pregunta de a dónde ir. Y salió, arrastrando su carrito con el bonsái. La gente lo veía caminar, llenos de intriga le preguntaban a dónde iba, qué sería de su destino. Tupi apenas volteó a ver a los espectadores detrás suyo, y les respondió: no lamenten mi ausencia, que donde haya herejía, ahí yo estaré. Y cuidaré su nación con mis magias desde donde esté.&lt;br /&gt;Continuó su camino, y los pobladores lo miraron hasta que su figura desapareció en la distancia. Cuando no se vio más volvieron a lo que estaban haciendo. Tupi no tardó en encontrar sus historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es así como termina la historia de tupidocho, que siguió por el camino lluvioso, llovía igual que una tarde de tormenta en la que nació, en la casa de un carpintero japonesito pobre, que era calvo, y que no podía tener hijos. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;fin &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cualquier semejanza con nombres, personajes o lugares es mera coincidencia. Los hechos pudieron nunca haber sucedido. Derechos Reservados MMVII.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-5051490160980076265?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/5051490160980076265/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=5051490160980076265&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/5051490160980076265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/5051490160980076265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2007/03/captulo-ix.html' title='Capítulo IX'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7NuYmALwPDM/RejMUBjnzHI/AAAAAAAAABs/-TRhBYTASpY/s72-c/arbl.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-116138784293239716</id><published>2006-10-20T16:43:00.000-07:00</published><updated>2006-11-05T19:42:37.846-08:00</updated><title type='text'>Capítulo VIII</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/DSC09812.2.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/320/DSC09812.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El Tirano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es de que Tupi tomó el poder de manera efectiva y veloz&lt;/strong&gt;. Todo estaba planeado para que Bergson tomara todas las instalaciones de las prepas, pero Tupi aprovechó la confusión para pedir el gobierno a cambio de la vaca del súper. Ahora toda la villa de Esnapisburgo está llena de plazas con banderas de pumas y estatuas de Tupi con hojas de laurel en la frente. Desde el balcón de la casa de gobierno dicta sus discursos al pueblo pidiendo su calma, y prometiendo que conducirá a Esnapisburgo al triunfo. Ahora Tupi lleva consigo a todas partes una planta que conserva de su batalla del súper, un bonsái que cuidó de las explosiones y los proyectiles. Tupi lo salvó y le tomó cariño. Ahora siempre está con él. Lo pone en su escritorio en su oficina y le ayuda a tomar decisiones.&lt;br /&gt;No muy lejos de allí, unos metros bajo el suelo, desde lo recóndito de una coladera el hado madrino observa todo en su bola de cristal. Dentro de ella se ve una nube de humo, y Tupi aparece en la nube dando sus discursos. El hado ríe malignamente, como si sus planes estuvieran saliendo a la perfección. En los noticieros y en los periódicos todos los días se menciona el ejemplar triunfo del gran esnapisbara, como lo llaman ellos. En su casita de madera el japonesito se entera de lo sucedido, pero se niega a dar declaraciones a la comunidad. Tarda meses la reconstrucción del gualmar, pero esta vez lo construyen más grande y con precios más bajos. Ahora Tupi se dedica a edificar palacios. Por todos lados hay jardines y fuentes, calles empedradas de adoquín y plantas colgando de los faros. Borg Bergson por su lado es nombrado primer ministro y se dedica a meter el orden en las prepas. Todos aman a Bergson, Bergson es progreso. Pero pronto Bergson se da cuenta de los excesos de Tupi, las finanzas se muestran débiles, y la cuenta corriente presenta un déficit en la balanza de pagos. Tupi ordena tomar a la fuerza el banco de Esnapisburgo para fabricar más dinero, pero como eso causó un exceso en la demanda de divisas, se generó inflación. La gente reclama a Tupi la situación.&lt;br /&gt;Bergson le dice: -no, mira. Vende deuda del gobierno.- entonces Tupi dice:&lt;br /&gt;-ah, sí. De ese modo tendremos créditos extranjeros y la cuenta corriente tendrá signo positivo. Más que nada.-&lt;br /&gt;Sin embargo, aun tendrían que esperar un tiempo antes de que la inflación disminuyera. La gente se mostraba molesta y ya no querían ver banderas de pumas colgando de los semáforos. Bergson culpó a tupi y a su planta.&lt;br /&gt;-Es ése árbol el que nos está arruinando. Te está malaconsejando, y tú haces todo lo que te dice.-&lt;br /&gt;Pero Tupi defendía al bonsái, decía que sabía lo que hacía, sólo necesitaba que le dieran una oportunidad a la pobre planta. Lejos de creer que el bonsái le estaba malaconsejando, tupi pensó que el imperio era demasiado grande y se dificultaba gobernar un territorio tan extenso. Para facilitar la administración, convocó a una junta de gobierno y anunció sus medidas urgentes para eficientar la administración. Tupi dividió el imperio en tres regiones de igual tamaño, cada una tendría un ministro. Una parte se llamó Esnapisgrado, en el suroeste. Otra se llamó Esnapisgrozny, en el sureste, y la otra Esnapisverde. Esnapisverde abarcaba toda la región donde Tupi vivió su infancia al lado del japonesito. Pero la región más importante era Esnapisgrado, porque allí estaba la base del imperio que era centralista, y Tupi debía vivir allí. Los gastos en obra pública no cesaban, y tupi tuvo que inventarse una solución de inmediato. Estaba en su oficina junto al balcón de la casa de gobierno, tronándose todos los dedos de todas sus manos y rascándose la cabeza. Debajo de la puerta del baño salió una luz brillante que llamó la atención de tupi. Se levantó de su sillón y se dirigió al interior. cerró la puerta tras de sí, y desde la oficina, detrás del cristal oscuro de la puerta del baño se veía la silueta de Tupidocho.&lt;br /&gt;Podía vérsele hablando con alguien,discutiendo y haciendo ademanes. Pero no se podía ver al interlocutor. En eso sale del baño, y cierra la puerta. Se le iluminaron los ojos, llamó desde las escaleras a Bergson quien subió corriendo. Entró, tupi cerró la puerta y le dijo a Bergson:&lt;br /&gt;-ya sé lo que haremos.- y con una sonrisa grande dijo:&lt;br /&gt;-venderé los bienes de la iglesia.-&lt;br /&gt;Todos quienes estaban escuchando cayeron pa'trás, como en los cuentos de condorito.&lt;br /&gt;Tupi abrazó su bonsái, le hacía piojito y sonreía de manera intimidante, mirando al vacío.&lt;br /&gt;No olvidó al japonesito. Junto de la casa le mandó construir un restorancito para que le fuera mejor que de zapatero. Una fondita que le puso el nombre de 'la jaguayana'. Así con sus mesitas de metal, unas sillas de latón que dicen sol en el respaldo, y sus mantelitos rojos de tela con adornos de frutitas, y un plasticote pegostioso para que no se ensucie el mantel. Vendía comida corrida pero el japonesito no estaba contento con ver la forma en que tupi había dado un golpe de estado, esa no era la educación que le había inculcado, y por eso casi no iba a trabajar a la fonda. Dejaba que la gente se atendiera sola y pagara su cuenta en un bote de leche en polvo. Su hija cosida se encargaba de todo.&lt;br /&gt;'no hay suficiente arroz en los saleros' se quejaba el japo.&lt;br /&gt;Indira Rotavirus, no conocía a su hermano, pero quería seguir sus pasos y algún día dar su propio golpe de estado, quizá en algún pueblo cercano. Tupi por su parte tenía que hallar la forma de obtener dinero de la iglesia. Un día temprano se fue a la catedral y clavó en la entrada unas hojas con un informe, acusando al obispo de ser infiel al gobierno, por querer acaparar todo en Esnapisburgo. En las hojas decía que era momento de reformar la religión, porque no era posible que el gobierno permitiera una religión cuyas bases fundamentales requerían que un obispo rigiera en todo el imperio, eso sería peligroso para la autoridad del emperador. Por ello, decía el informe, se convocaba a la creación de una nueva religión, en la que se reconocería la existencia de tres regiones, habría una catedral en cada región.&lt;br /&gt;Tupi mandó traer al obispo y le informó de su remoción del cargo diciéndole que no era posible ser obispo único de Esnapisburgo. El obispo declaró su inconformidad por la división de la región y el cambio de religión oficial. Le advirtió a tupi que se dedicaría a que la gente opusiera resistencia y en las sombras seguiría existiendo su iglesia normal. El obispo salió a las calles convocando a la gente a la rebelión, el iba a la cabeza y gritaba fuera de palacio de gobierno: ¡Esnapisburgo no se vende! ¡Libertad para Esnapisburgo!&lt;br /&gt;La gente se unió a los manifestantes. Hacían bombas molotov y las arrojaban a los coches, rompían los vidrios de los comercios y los saqueaban. Se amarraban paliacates y amenazaban con machetes a los granaderos imperiales. La situación se estaba saliendo de control. Tupidocho estaba desesperado, ya no hallaba forma de sacar adelante al país. Así que decidió una vez más hacer una visita al hado madrino. Entró al baño, se lavó los dientes, le jaló al escusado y citó tres veces el jugo de insecto. El baño se oscureció, una densa nube impidió la vista, y cuando se disolvió el hado estaba allí, con una olla de metal que tenía un zapato hervido.&lt;br /&gt;-¡Impertinente! ¡Me llamas cuando estoy a punto de comer!&lt;br /&gt;-oh, hado madrino, lamento interrumpirte, pero esque estoy en problemas, la sugerencia de vender las iglesias no funcionó.-&lt;br /&gt;-Ya veo, ¡así que vienes a que te saque del problema en el que te metiste porque no haces las cosas como te las ordeno!&lt;br /&gt;-pero hado, yo hice...-&lt;br /&gt;-¡Callad! ¡Imprudente! ahora veamos.-&lt;br /&gt;El hado acariciaba su barba blanca pensando en qué hacer.&lt;br /&gt;-Creo que es tiempo de que me cedas el control del gobierno. Yo seré ahora quien gobierne el imperio.-&lt;br /&gt;-Pero hado, me dijiste que iba a salir todo bien si yo lo hacía.-&lt;br /&gt;-Lo sé, pero sólo momentáneamente para que prepararas todo para mi llegada. Ahora yo seré el emperador. Te echaré del imperio, serás desterrado y vivirás en las afueras esperando que tenga la bondad de recordar alimentarte.-&lt;br /&gt;-¡No hado! haré lo que sea pero no me destierre.&lt;br /&gt;-Está bien, te daré a elegir entre eso y unirte a mi para gobernar con maldad y mano firme para devolver el orden.-&lt;br /&gt;-¡Eso nunca! ¡No quiero convertirme en un villano!&lt;br /&gt;-¡Villano has dicho! ¿Eso es lo que soy para ti? me estas ofendiendo, ¿acaso no te he convertido en quien eres? Te unirás a mi por tu propia voluntad, porque aun debes saber la verdad de quién eres. Cuando sepas quién eres sabrás que tu destino es gobernar el imperio junto conmigo, que soy, tu padre.-&lt;br /&gt;Tupi se tapo la cara con todas sus manos, se tiró al piso y gritó: no.&lt;br /&gt;-¡Es mentira! ¡Eso no puede ser! ¡Un ser tan malo, no!&lt;br /&gt;-así es, es tu destino y debes resignarte.&lt;br /&gt;-Está bien, si así debe ser lo haré. Gobernaremos con mano firme.-&lt;br /&gt;El hado creció de repente a un gran tamaño, salieron rayos de su cuerpo y rió tan fuerte que se cimbró el edificio, y tomó tal tamaño que destruyó el edificio y su voz que sonaba grave se escuchaba por todos los rincones del imperio. Una nube negra tapo la luz del sol, y lanzaba rayos para obligar a todos los manifestantes a volver a sus casas horrorizados. Ahora todos sabían que era el nuevo emperador, pero debían seguir obedeciendo a tupi.&lt;br /&gt;-Formemos un reino de maldad, y dominemos el universo! nosotros seremos los malos, jaaajajajajajaaa!- alardeaba el hado.&lt;br /&gt;El hado se hizo nombrar Gran Segundo Esnapisbara. Para asegurarse de que la gente nunca saliera provocó un aguacero perpetuo. Finalmente el plan maestro del hado se consumó. Se convirtió en amo de Esnapisburgo, y obligó a la población a cultivar papas en sus hogares para desarrollar una economía agrícola en el país.&lt;br /&gt;Así paso el tiempo, el hado vivía en una corte gastándose el erario en lujos. Ordenaba a tupi resolver todo lo del imperio, que era quien en realidad trabajaba. Tenía que negociar con los pueblos aliados un plan de pagos del tributo al imperio, que en poco tiempo se volvió el centro de la vida económica y cultural de la región. Los granaderos imperiales recorrían los límites del imperio influyendo miedo en las poblaciones para forzarlas a dar el tributo al emperador, quien sólo se dedicaba a hacer más grande su palacio. De buenas a primeras se le antojaba invadir algún pueblo y anexarlo a cualquiera de las tres provincias. El imperio se extendió, pronto se volvió tan grande que se hizo imposible tener todo bajo vigilancia. Las zonas más alejadas comenzaron a desarrollar corrupción, y los poblados bárbaros comenzaron a influenciar en la cultura imperial. En cambio las regiones que eran fáciles de vigilar padecían de la ira del hado, que ordenaba incrementar los tributos y los trabajos forzados para terminar la construcción de unas pirámides que estarían en el centro del mundo esnapisburgonelense. Las personas no soportaban más, estaban cansados de vivir sin un horario establecido, hartos de tanto trabajar de sol a sol las tierras del maldito señorito. Se reunieron en una manifestación frente al palacio para ver si se admite su sindicato del algodón que a saber quiere obtener descanso dominical y un salario normal, dos pagas, mes de vacaciones y una pensión tras la jubilación. En la región de Esnapisverde los vecinos del japo sabían que era el padre de tupi. Los vecinos se unieron y fueron a visitarlo para convencerlo de ir al palacio y hablar con su hijo para que los ayudara a volver a la forma anterior de gobierno. Pero el japonesito renegaba de Tupi.&lt;br /&gt;-Yo no tengo ningún hijo.- decía el japo. Todos los días iban a verlo pero se enojaba y les cerraba la puerta. El japo en las noches meditaba la situación, le acongojaba saber que él era el único a quien querría escuchar tupi, pero ¿haría bien en arriesgarse a ser destruido si el hado se enteraba de sus planes? Realmente no sabía qué hacer. Así que la solución únicamente estaba en sus manos. Por fin se decidió a hablar con tupi. Pero no lo dijo a nadie para que no sospechara el hado. Un día por la mañana se dispuso a emprender su misión. Para pasar desapercibido se disfrazó de marchanta con sus huaraches y su rebozo. Se amarró un niño al rebozo en su espalda y se fue caminando por las banquetas hasta que llego a Esnapisgrado. La situación contrastaba enormemente, nada que ver los palacios y las pirámides de Esnapisgrado con las calles de terregal de Esnapisverde. Nadie le hacía caso a la marchanta, ella pasaba pidiendo limosna a los granaderos con sus cascos. –Óiga, siñor, ¿no me regala pa mi pesero?- ellos no le hacían caso, sólo le decían que se fuera. Así llegó a las puertas del palacio. Seguía siendo majestuoso, pero ahora todo el tiempo era oscuro y con lluvia. La entrada estaba llena de guardias. –Qué quieres aquí.- -Vengo por el anuncio de que quieren una muchacha pal queacer.- -Debes solicitar una cita primero.-&lt;br /&gt;Así que no seria tan sencillo ingresar. Se las ingenió para esconderse en el ducto que salía al río con la basura, por allí entró al palacio. Se dio cuenta que a los granaderos no se les pedía identificación, así que buscó en la basura un uniforme y se cambió. Ahora podía desplazarse por el palacio sin preocupaciones. Se colocó su casco anónimo y recorrió todo el palacio en busca de tupidocho. En ese momento el hado que estaba caminando se detuvo, volteó a ver a su guardia y le dijo&lt;br /&gt;-estoy detectando una presencia que hacía tiempo no percibía. ¡Blah!- y siguió caminando. Un granadero se acercó al japo y lo detuvo. -¿Qué estás haciendo aquí?&lt;br /&gt;-Este, esque, vigilo la ventana.-&lt;br /&gt;-anda, lleva los papeles al engendro para que los firme.-&lt;br /&gt;-bien.-&lt;br /&gt;El japo siguió caminando pero como llevaba los papeles ya no le preocupaba que lo detuvieran. Cuando los granaderos se le acercaban el mostraba los papeles.&lt;br /&gt;-Llevo los papeles.-&lt;br /&gt;Entonces retrocedían y le permitían seguir. Finalmente halló el salón donde trabajaba tupi. Se paró frente a la puerta que era muy alta y tocó.&lt;br /&gt;-¿Qué cosa?-&lt;br /&gt;-su majestad, soy, traigo unos papeles.-&lt;br /&gt;-Entre.-&lt;br /&gt;-¿Quién es usted y que cosa quiere?-&lt;br /&gt;El japo se quita el casco y le muestra su rostro.&lt;br /&gt;-¿Qué no me reconoces? soy tu padre.-&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Mi padre? ¿Pero es que estás loco? mi padre es el emperador, y ahora mismo ordenaré que te encierren en un calabozo para tu disciplina.-&lt;br /&gt;En ese instante las puertas altas se abren de un trancazo.&lt;br /&gt;-¿así que eras tu? ¡Jajajajajajaaa!- rió el gran esnapisbara. -¿Qué has venido a hacer?-&lt;br /&gt;-Vengo a terminar con todo esto. ¡Tu me engañaste y me usaste para conquistar el universo!-&lt;br /&gt;-¡Traidor del imperio! ¡Quieres desestabilizarlo! pero no lo permitiré, ¡que le corten la cabeza!&lt;br /&gt;Lo tomó con su puño enorme y rompió la pared, salió a la plaza y lo mostró a todos los que estaban reunidos allí.&lt;br /&gt;-¿así que quieren derrocarme? ¡Pues ahora les mostraré lo que le pasa a los traidores!&lt;br /&gt;Levantó al japonesito en el aire. La ira del hado llenaba el ambiente de relámpagos, era estruendoso. Tupi estaba allí mirando desde el hueco en la pared.&lt;br /&gt;El japo le grita:&lt;br /&gt;-¡Dile que se detenga! escucha dentro de ti, tu sabes quién eres, no te dejes engañar por lo que te dice el hado, yo soy tu padre, porque yo te hice con mis manos.-&lt;br /&gt;Tupi no quiere mirar cómo agita el hado el cuerpo del japo en el aire, pero sí puede escucharlo. Se da cuenta de lo que sucede y reacciona, recuerda todo su pasado y le grita al hado que lo deje ir. El hado se ríe, y se coloca en posición para arrojar al japo. Tupi se lanza a gritar que se detenga, pero tropieza y se lastima un codo. El hado siente un dolor en el codo también, de modo que suelta al japonesito para tocarse el brazo, y el japo corre. El hado no comprende lo que ha sucedido, voltea a ver a todos nervioso, deja de reír y se detiene a verlos. Todos huyen, el hado corre persiguiéndolos, se le ve asustado y vuelve al palacio. Tupi y el japo aprovechan para escapar. Se dirigen a Esnapisverde disfrazados, y allá discuten sobre lo sucedido. Le pregunta al japo que por qué se detuvo el hado cuando se tropezó. El japo le contesta que están unidos por la misma naturaleza que le dio la vida a tupi.&lt;br /&gt;-Hace mucho tiempo, el hado era un rey malvado que hacía sufrir a su pueblo. Un hada lo castigó, le dijo que lo convertiría en hado, para que conservara su magia como rey, pero a cambio lo confinaría a las coladeras, y le dijo que pronto comenzaría a desaparecer, a menos que utilizara sus poderes para crear vida en lugar de destruirla, de ese modo detendría su desaparición. Así, al darte vida es que el hado detuvo su desaparición. Y solo por ti es que el hado aun esta aquí. Pero ahora desea recuperar su reino de maldad y extenderlo.-&lt;br /&gt;-Pues ahora debo destruirlo, debo hallar la forma de hacerlo y que podamos volver a la normalidad en este país.-&lt;br /&gt;-Espera.- contestó el japo. -¿Es que no te das cuenta? el hado vive porque tú vives. Si tú desapareces el hado desaparecerá. Para destruir al hado, deberás destruirte tú primero, entonces no quedará una fuente de vida y desaparecerá. Ahora todo depende de ti, tú tienes la última decisión. Deberás decidir entre salvar al mundo o destruirlo.&lt;br /&gt;Se fue, y dejó a Tupidocho en la terrible encrucijada. ¿Quizá decida volver a controlar el imperio al lado del hado? El pueblo se vació porque el hado los mandó a seguir cultivando sus papas. Tupidocho se quedó solo andando por la calle. Caminó bajo la lluvia, y llegó al panteón. Se paró frente a las altas rejas de fierro, negras y torcidas. Los relámpagos iluminaban su rostro, o lo que se presumía era su rostro, podía verse la tristeza en él, el agua corría sobre su cuerpo. Decidió entrar y se sentó cerca del castillo que alguna vez incendiara el hado para salvarle. Meditó mirando las tumbas, ¿debería destruir a quien le dio la vida? ¿o debería unírsele para dominar el mundo? Al mirar las lápidas abiertas, miró sus manos y recordó su naturaleza. Se dio cuenta que era el conjunto de muchas piezas que no eran suyas. Como la primera vez, los brazos salían de las tumbas y lo jalaban para recuperar sus piezas. Tupi cayó al piso, fue arrastrado por el lodo, y se atoró en las raíces de un árbol. Luchó contra los brazos y se puso a salvo en una rama. Escuchó los reclamos, contempló su existencia, se dio cuenta que ese cuerpo no era suyo. Pensó que no era nada, sólo un manojo de hilos, ¿qué beneficio habría de tener su existencia?&lt;br /&gt;Bajó del árbol, salió a la calle. Parecía que había tomado una decisión. Y caminó por la calle empedrada. Sólo había un camino, un destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro capítulo final...&lt;br /&gt;¿Qué decisión tomará tupi? ¿Deberá destruirse? ¿O crees que debería sobrevivir?&lt;br /&gt;Ahora tú debes tomar la decisión. Vota por el final de Tupidocho del lado izquierdo. Elige si es que quieres que se sacrifique o que sea libre, quizá se consiga más con su libertad, o quizá sea su deber resignarse. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-116138784293239716?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/116138784293239716/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=116138784293239716&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/116138784293239716'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/116138784293239716'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/10/captulo-viii.html' title='Capítulo VIII'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-115655852478289752</id><published>2006-08-25T19:08:00.000-07:00</published><updated>2006-10-20T16:49:39.280-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VII</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La Batalla de Esnapisburgo.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/vaca.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/200/vaca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tupidocho estaciona el camión secuestrado en el gualmar&lt;/strong&gt;, se dirige al interior muy enojado con pasos firmes, toma un carrito, agarra una propaganda, la avienta dentro del carrito y se dirige al fondo, siempre mirando hacia el frente.&lt;br /&gt;-Pásele dama, pásele caballero, traiga a sus niños y aproveche de esta gran promoción que tenemos hoy para usted.- suena el altavoz. También tocan cumbias y chachachá para animar a la gente que va a comprar el domingo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Me lo dijo Adela, me lo dijo Adela.-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tupi pasa por la sección de discos, la primera de la tienda. Luego la de juguetes, la de línea blanca, frutas y verduras, la de conservas. Va decidido, va directo a su blanco. Sin mirar a los lados avanza, tomando latas de atún, leche clavel, salsa de tomate.&lt;br /&gt;-Sólo existe una cosa que puede darme el poder sobre este pueblo, y yo sé qué es.-&lt;br /&gt;Se dirige a buscarla. Llega a la sección de lácteos con refris de luz blanca, y al fin la ve. La gente la rodea, tiene toda la atención puesta en ella. Tupi empuja al carrito que se estrella con las pantorrillas de una señora, podemos ver en cámara lenta como avanza con pasos firmes y largos directamente a atacar, cada vez camina más rápido, toma vuelo, más rápido hasta que empieza a correr y se deja llegar como bólido sobre ella, allí estaba ella, bailando el chachachá, meneando su gran panza y agitando su cabeza atrás y adelante, torciéndose todo el cuello como si tuviera epilepsia. La gente se da cuenta de que Tupi se acerca como un torbellino, se hacen a un lado y ella, pobre, se queda parada allí sin saber que hacer, deja de bailar y solo mira al enfurecido meteoro esperando que algo la salve.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Me lo dijo Adela, me lo dijo Adela.-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tupi está cerca, la tiene en la mira, piensa:&lt;br /&gt;-La gente la ama, bailan con ella, la siguen por toda la tienda con el baile ese. Si la tomo de rehén accederán a mis peticiones.-&lt;br /&gt;El piojo madrino le gritaba en su oreja:&lt;br /&gt;-¡A ella! ¡Atrápala! Es la de plástico, la llena de aire, la pachona, rozagante cual repollo, es, ¡La vaca de Alpuraaa!-&lt;br /&gt;Tupi llega por detrás, y le ha metido tal patada en el trasero que la ha hecho salir volando contra la pirámide de cartones de leche, que estallan en conjunto, la escena parece una explosión atómica, con la vaca flotando en la cima del hongo radioactivo. Cae dentro de un carrito y, aturdida, voltea buscando a Tupi, lo encuentra en medio del pasillo y se levanta enfurecida decidida a todo para vengarse. Se abalanza contra Tupi a toda carrera, él empieza a correr, pero ella es más veloz y se le avienta. Le estrella la panza y lo manda a volar a los percheros de la ropa del departamento de damas. La vaca cae en una posición ninja, con una pierna estirada a la izquierda, la otra doblada, sostenida con una palma derecha en el piso, y el otro brazo recto apuntando atrás, con la palma extendida. La gente frenética huye a la puerta. Tupi se levanta, se enoja, frunce aun más el ceño, aprieta sus puños, los muestra al frente amenazante, y a la vez que grita se avienta contra la vaca. De igual forma hace ella, mientras grita corre para estrellarse con Tupi. Se puede ver el pasillo, cada uno de ellos corriendo en sentido contrario, acercándose uno al otro. ¿Cuál será el que tenga más fuerza para quitar al otro del camino? ¿O cuál de ellos será el cobarde que se quite primero? Ninguno de ellos. Los dos se estrellan, tal es el rebote con la panza de la vaca, que Tupi sale disparado para atrás y queda igual entre la ropa, mientras que la vaca sale disparada para arriba, desde arriba se le puede ver acercándose, con su cara volteada al techo de lámina. Allí se estrella, le hace un hoyo al techo del gualmar y cae en algún lugar del mismo techo. Es tan pesada que la lámina no la puede soportar, y se rompe, dejándola caer en la sección de salchi-salchi-chonería, dejando toda la sección hecha un batidillo, 10 metros cuadrados salpicados de jamón, salchichas, salami, aceitunas y un charco de vinagre para conservar los cueritos de puerco.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-doctor, mañana no me saca Ud. una muela...-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Se levanta, se sacude los pedacitos de queso, jamón y aceitunas. Tupi se acerca y se burla de ella.&lt;br /&gt;-¡Jajaja, hagamos pizza de vaca!- Fue allí donde se enojo la vaca. Ella aprieta los puños, los acerca a su cara y cierra los ojos.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...aunque me muera del dolor.-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Es tal la concentración que tiene que su entorno se distorsiona. Luego abre los ojos que parecen llameantes, y se suelta corriendo tan rápido como nunca se vio en una vaca de alpura. Se acerca a Tupi, lo toma del cuello de la camisa y lo levanta.&lt;br /&gt;-Ahora sí vas a conocer una vaca enojada.- y lo arroja contra el estante de los vinos.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...Porque dicen que anoche lo vieron, con un tremendo vacilón. ¿Quién te lo dijo, nene? me lo dijo Adela, me lo dijo Adela.-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tupidocho se incorpora, la vaca se le acerca, y él hábilmente toma un pan Bimbo y le dice:&lt;br /&gt;-No lastimarías a alguien que esta cargando un pan Bimbo, ¿verdad? ¡Sabes lo que le puede pasar al pan Bimbo!-&lt;br /&gt;Mientras decía esto caminaba de costado, para acercarse al pasillo e intentar huir. La vaca seguía el movimiento, dudaba en lanzase sobre de él, y de este modo pudo irse zafando de ser atrapado por las garras filosas de la vaca. En cuanto pudo se echo a correr, y se escondió en la salita donde se hacen las tortillas. Todo se queda en silencio, la vaca trata de percibir el mínimo ruido para descubrir el escondite de Tupi, pero él logra desplazarse por el lugar sin ser detectado. De repente una cuchara de metal cae en la tortilladora, y la vaca se va a buscarlo debajo del trapo que cubre las torillas empapeladas, pero Tupi ya está en la sección automotriz. Cuando la vaca va pasando por allí, Tupi empuja una pila de llantas, que caen sobre ella, y todo rebota; no se sabe cuál es la llanta y cuál es la vaca. La vaca junta las llantas y las acomoda para hacer un fuerte de buena longitud, un tanto curvo para interceptar proyectiles. Ella se coloca en medio, el fuerte es capaz de proteger casi la mitad de la tienda. Tupi no podría traspasar la sección automotriz, de electricidad, equipo de audio y video, música, línea blanca, departamento de niñas, niños y bebes, muebles, y mascotas. Tupi por su parte había hecho un fuerte de costales de cemento, verduras y con los muebles donde se ponen las revistas. La parte central con el departamento de damas y de caballeros sería internacional, cualquiera podría entrar pero a riesgo de ser bombardeado. Tupi tenía a su disposición todos los alimentos, la farmacia, el departamento de óptica y lo del baño. Con los materiales a su alcance utilizó la tortilladora para construir bombas con bicarbonato de sodio, coca y alkazeltzer, y las arrojaba a la vaca con unas resorteras que construyó con brasieres que colocó en puntos estratégicos. Agitaba latas de coca y las arrojaba, y explotaban detrás de las llantas. La vaca ya estaba toda pegajosa, pero ella también tenia acceso a la química. Ella tenía el departamento de juguetería, donde pudo fabricar explosivos caseros mi alegría. Tupi recogió las mangueras que le cayeron y la lanzó al techo para formar lianas, con las que se podía desplazar entre los departamentos para recolectar insumos. La vaca también las usó para amarrar martillos y mandarlos como boomerangs al bando enemigo. Las latas de conservas llovían en ambos lados de la bodega, baterías para auto, focos, bolsas de comida para perro, macetas, bombones tiesos, zapatos, tostadores, etc.&lt;br /&gt;-Ése animal, nomás no se deja.- murmuraba Tupi. El chachachá paró de sonar, pero como eran mp3 de una computadora, la música se continuó con un réquiem, de Mozart. La escena es apocalíptica, un súper tan ordenadito como es, totalmente destruido, es una revelación anticonsumista, una expresión de libertad.&lt;br /&gt;Continúan así hasta que explota el generador de luz, y todo queda en tinieblas. La guerra paró. Ya no volaban objetos. En el mundo exterior se había hecho de noche. La táctica había cambiado. Ahora no intentarían destruirse sin un blanco fijo, sino que se iban a cazar sin hacer ningún ruido. Ambos se pusieron capas y capas de ropa para camuflajearse con el entorno, y se desplazaban sin ser notados. La vaca consiguió unos lentes infrarrojos, y Tupi armó un radar con latas. Si al aventar una lata sonaba hueco, la vaca estaba justo allí. La gente ya había sido liberada; el asunto era entre la vaca y Tupidocho.&lt;br /&gt;De repente una cosa hacía ruido, y Tupi creía que era la vaca, así que provocaba una explosión que llegaba hasta el techo justo en ese lugar. Así se pasaron toda la noche, explotando de repente en sitios distintos, mas nunca se encontraron.&lt;br /&gt;Pero la vaca cometió un error. Tuvo a bien encender varios cuetes juntos y explotó la caja donde los almacenaba, en un espectáculo de colores destruyó la mitad de su territorio, y voló una región de las láminas del techo, quedando vulnerable a la invasión.&lt;br /&gt;En el estacionamiento reina el caos; los medios de todo el pueblo están allí, helicópteros rodeando la zona y cientos de patrullas se forman en la puerta intentando entrar, pero los del cgh desprenden el letrero de la entrada del gualmar que se viene abajo, impidiendo la entrada a los federales.&lt;br /&gt;Aprovechando la confusión de la vaca ante su terrible pérdida territorial, Tupi la somete amarrándola con reatas y aventándola dentro de la malla donde guardan los balones en la juguetería. Allí la mantuvo encarcelada. Un helicóptero de gualmar enterprises sobrevuela las láminas del techo con hoyos, arrojando su luz sobre la sucia cara de la vaca, los tripulantes logran reconocerla, y de inmediato se dirigen a dar aviso. Al enterarse de la noticia de que la vaca era rehén, el mismísimo alcalde de Esnapisburgo se dirige a encabezar la negociación al amanecer. Toma un altavoz y habla en la puerta:&lt;br /&gt;-¡Estás rodeado! ¡Sal con las manos en alto y seremos indulgentes contigo!-&lt;br /&gt;Tupi escuchó la oferta, pero la desechó, le mandaba al alcalde grabaciones que realizaba con videocámaras en el departamento de electrónica, en las que le decía que no habría negociación, simplemente debería seguir instrucciones específicas. Entre sus exigencias se encontraba una que resultaba por demás absurda: Tupi deseaba el control del gobierno. En cuanto escuchó esto, el alcalde soltó una carcajada, pero como Tupi pensó que no lo tomaban en serio, amarró a la vaca a un cohete hecho con tambos de gasolina. La colocó en la orilla del edificio casi en ruinas, en la azotea, para que todo mundo la viera, y les gritaba:&lt;br /&gt;-¡la mando a volar! ¡la mando!-&lt;br /&gt;El alcalde se acercó, y les dijo a todos:&lt;br /&gt;-Sé lo que debo hacer. Espero que no me vean como un cobarde, sino que comprendan que es lo mejor.- Se quitó la cinta que siempre llevaba cruzada en el cuerpo, y la dejó en la entrada del edificio. Desde la azotea tupi les gritó:&lt;br /&gt;-¡También quiero un camión blindado para salir de aquí!-&lt;br /&gt;Cuando Tupi vio cumplidos sus caprichos, se dio cuenta de que era el fin de la guerra, y decidió liberar a la vaca, pero primero debía llegar el camión. Pasaron las horas, y no llegaba. Comenzaron a aburrirse y Tupi le dijo a la vaca:&lt;br /&gt;-Vamos a hacer un concurso. Juguemos a las estrais. Tú las trais.-&lt;br /&gt;-Nel, me tienes que tocar.- respondió ésta.&lt;br /&gt;-Pero si ya te aventé de cosas toda la noche.-&lt;br /&gt;-Yo no quiero jugar, ya va a llegar la policía.-&lt;br /&gt;-Bueno, un piedra papel o tijeras. Órale vaca, qué, le sacas verdad?-&lt;br /&gt;-No, no le saco.-&lt;br /&gt;-Tienes miedo, vaca, eres una vaca cobarde, sacatona.-&lt;br /&gt;-Que no-&lt;br /&gt;La vaca se fue a sentar a una orilla, y Tupi se le queda viendo.&lt;br /&gt;-Vaca maricona, tenía que ser.-&lt;br /&gt;La vaca no lo miraba, pero murmuraba algo que no alcanzó a escuchar Tupi:&lt;br /&gt;-msmssmssssEEJEEEMmnss.-&lt;br /&gt;-¿Qué dijiste, animal?-&lt;br /&gt;-msmssmssssEEJEEEMmnss.-&lt;br /&gt;Tupi se acerco a ver de cerca a la vaca.&lt;br /&gt;-Qué.- le dijo la vaca.&lt;br /&gt;-Qué.- le contestó Tupi.&lt;br /&gt;-Pus qué.- respondió aquélla.&lt;br /&gt;-Pus qué de qué.-&lt;br /&gt;-Pus órale.-&lt;br /&gt;-Pus órale qué.-&lt;br /&gt;-Pus un piedra papel o tijera.-&lt;br /&gt;-A verdad, no que no animal.-&lt;br /&gt;-Pus órale.- Se pone de pie la vaca, y los dos a la vez: - chin-chan-pum: piedra papel o tijera!-&lt;br /&gt;La vaca sacó piedra, pero Tupi hizo un revoltijo con sus dedos.&lt;br /&gt;-Qué es eso.-&lt;br /&gt;-Es maraña. Nada puede contra la maraña, tómela, vaca maricona.-&lt;br /&gt;-Eso no existe.-&lt;br /&gt;-¿Ah, no? Pues otra vez.- la vaca sacó papel, y Tupi empezó a mover una mano como una ola de mar.&lt;br /&gt;-Y eso qué es.-&lt;br /&gt;-Es inmunidad diplomática. Yo tengo inmunidad diplomática, ¿qué no te fijaste? Soy el nuevo gobernante, jajaja, así que las trais.-&lt;br /&gt;Corrieron ambos persiguiéndose por lo que quedaba del súper, esperando a que llegara el camión que se llevaría a Tupi a la casa de gobierno.&lt;br /&gt;Parecerá motivo de gracia. Pero todo lo anterior nos lleva a plantearnos serias interrogantes. ¿Por qué la delegación accedió a satisfacer las demandas de Tupi? Aquí debemos considerar algunos aspectos. En primer lugar, hay que tomar en cuenta que en la villa de Esnapisburgo solamente hay un gualmar. Además ya habían tomado todas las prepas porque la totalidad de los cuerpos policiales se habían concentrado en el estacionamiento del gualmar, de modo que el golpe de estado ya era inminente.&lt;br /&gt;En otra época, Tupi hubiera tomado la tienda de Don Lupe, o de cualquier otro comerciante local, y no hubiera tenido impacto alguno. Pero al llegar el gualmar, la gente se ha vuelto muy dependiente, tanto que ya no podrían volver a la antigua usanza.&lt;br /&gt;Después, al ver el lugar en ruinas, la lechería decidió que lo mejor que podía hacer era detener la destrucción de inmediato y liberar a la vaca, que hoy por hoy es su mayor fuente de ingresos.&lt;br /&gt;Además, la situación política del alcalde descansaba en bases poco firmes dado un escándalo de faldas en el que se encontraba hundido, lo mejor que podía hacer era limpiar su imagen sacrificando su puesto por salvar a una vaca de hule indefensa.&lt;br /&gt;Esa misma tarde apareció a las puertas del gualmar un trailer pintado de verde con manchas, del ejército. No tenía ventanas, el chofer debía conducir mirando unas pantallas en el interior del vehículo. La caja del trailer era muy alta, a prueba de explosiones. De la parte superior salió un helicóptero que venía oculto, y sobrevoló las ruinas para recoger a Tupi e ingresarlo al vehículo. Indicó al chofer que se alejara de allí, y en cuanto desapareció la vaca salió de la construcción y fue ovacionada por todos los habitantes de Esnapisburgo.&lt;br /&gt;Cuando Tupi llegó a la casa de gobierno, se encontró con Borg Bergson que lo estaba esperando allí, mirando las noticias. Estaba fascinado con el resultado. Todas las instalaciones estaban tomadas, y ahora su grupo gobernaría mediante el slogan de una ‘nueva paz’.&lt;br /&gt;Esa tarde, Tupi mandó colgar unas lonas largas en las paredes de la casa de gobierno con el escudo de pumas. Convocó a una junta de gobierno, y a los habitantes del pueblo para que se reunieran en la explanada. Tupi salió al balcón, y haciendo ademanes con todas sus manos dictó su primer discurso.&lt;br /&gt;-Pueblo de Esnapisburgo. Este día, hemos consolidado un nuevo orden en el que se enaltecerán los principios básicos de la soberanía. Es por esto, que hemos llegado al poder bajo un movimiento veloz y eficaz, veloz como nuestra capacidad de decisión, eficaz como nuestro plan de gobierno. Para ello, esnapisburguenseños y esnapisburguenseñas, es que he tomado la difícil, pero imprescindible decisión, de pedir al senado del pueblo, que me otorgue con facultades para fundar el Primer Imperio de Esnapisburgo.-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicho lo cual, todos los miembros del senado, y el pueblo, aplaudieron a Tupi, que de ese día en adelante se haría llamar Gran Chandra Esnapisbara, y llenó el palacio imperial con músicos hipnotizadores de serpientes para caminar entre ellos, bailando un baile hindú con sus muchos brazos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Continuará...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En nuestro próximo capítulo, por fin serán revelados los secretos de hado madrino. habrá revueltas ciudadanas, disfraces, granaderos y un imperio que se debilita. no te puedes perder el siguiente episodio porque será excelente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta la próxima!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-115655852478289752?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/115655852478289752/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=115655852478289752&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/115655852478289752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/115655852478289752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/08/captulo-vii.html' title='Capítulo VII'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-115498618882256569</id><published>2006-08-07T14:24:00.000-07:00</published><updated>2006-08-07T14:40:22.316-07:00</updated><title type='text'>Una entrevista con Tupidocho</title><content type='html'>Gracias al atinado descubrimiento de Oscar es que os traigo la entrevista con tupidocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="225" height="150"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/SRKSGP3bf5E"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/SRKSGP3bf5E" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-115498618882256569?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/115498618882256569/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=115498618882256569&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/115498618882256569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/115498618882256569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/08/una-entrevista-con-tupidocho.html' title='Una entrevista con Tupidocho'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-115413504755320759</id><published>2006-07-28T17:54:00.000-07:00</published><updated>2006-08-07T14:47:39.880-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VI</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/ruta100.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/200/ruta100.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;El Parista.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Tupidocho se encuentra en aprietos&lt;/strong&gt; en las mesitas del prais. Se está comiendo su piza cuando se le acerca un joven barbón de mal carácter a entregarle a su perro.&lt;br /&gt;-¿De dónde eres?- le pregunta el joven molesto.&lt;br /&gt;-No, esque, yo soy de un pueblito junto a la carretera así viniendo de Santa...&lt;br /&gt;-¿Sabes?- interrumpió nervioso el joven sentándose junto y sacando un cigarro que fumó. -A mí también me persigue la ley. Allá en la ciudad tenía un grupo de chavos revoltosos que mandábamos a las huelgas. Pero un día nos atraparon cuando estábamos metidos en un salón, nos rodearon y se metieron, ya sabían quienes éramos, y en un ratito se colaron y ya nos iban a llevar, pero nos escapamos antes de que llegaran. Yo me llamo Borg Bergson. Soy miembro del CGH pero ahora estoy en periodo de reposo mientras pasa el peligro. ¿A ti por que te buscan?-&lt;br /&gt;-Yo incendié, bueno, yo no, fue el hado, pero me excomulgó el padrecito Chole por querer imponer una nueva fe.-&lt;br /&gt;Tupi llevaba su bandera de pumas como paliacate, porque ahora es cholo.&lt;br /&gt;-Así que puma, ¿no?-&lt;br /&gt;Le contó la historia de la bandera de pumas, y la persecución en la catedral.&lt;br /&gt;-Caray, pareces un líder huelguista nato. Tu historial es envidiable, y por tu afición a pumas creo que eres un abanderado de corazón, tú eres de los que ya no hay, de los que daban todo por la toma de instalaciones.-&lt;br /&gt;Así fue pues que Bergson halló en Tupi un diamante en bruto, y decidió darle el entrenamiento pertinente.&lt;br /&gt;-Te instruiré como a un miembro para enviarte con los compañeros y tomaremos todas las prepas!-&lt;br /&gt;Terminaron de comer, se subieron a la troca y se fueron a un vecindario escondido, alejado sobre un cerro desde donde podían ver la ciudad. Se detuvieron en un zaguán color negro y oxidado que estaba abierto. Bajaron del vehículo, y entraron al lugar. Un montón de niños pobres salieron de todas partes, y se acercaron a la troca con curiosidad. Al cruzar el zaguán, caminaron por un pasillo angosto con cuartos vacíos a los lados, lleno de cajas viejas y cascajo, el aire se llevaba los papeles dispersos. Llegaron al fondo. Allí Bergson levantó una tabla y se introdujeron por un hueco en el piso. Bajaron unas escaleras y así llegaron a un túnel de concreto reforzado con pantallas de cristal liquido pegadas a la pared, que mostraban el código 'N22'.&lt;br /&gt;-¿qué es N22?- preguntó Tupi. -Te lo diré cuando estemos seguros.- Cuando cruzaron el túnel se toparon con una puerta circular de acero cerrada, con una malla en donde Bergson colocó su mano derecha y una voz robótica le dijo 'acceso autorizado'. Se deslizó la puerta de acero, y entraron a un salón circular muy elegante, con pinturas de artistas famosos en las paredes, una estatuilla griega en el centro, y una botella de vino en hielos. Se cerró la puerta y Bergson dijo:&lt;br /&gt;-Toma asiento Tupidocho. Puedes dejar a tu perro en el cojín sobre el tapete.-&lt;br /&gt;-N22 es la clave secreta que resume nuestro plan maestro planificado para el 22 de noviembre. Es la fecha en la que habremos de tomar todas las prepas y el plantel Iztacalco. Todas, el mismo día, y no habrá fuerza alguna antimotines que logre detenernos. Para esa fecha estarás preparado, y el mundo será nuestro!-&lt;br /&gt;Decía esto mientras reía maquiavélicamente. Su risa se vio interrumpida por el perro al que se le ocurrió la puntada de irse de querendón con su pierna. Pasaron más adentro, a un cuarto grande donde había supercomputadoras y varias personas revisando información en una pantalla gigante colocada en la pared del fondo. En ella veían imágenes de noticiarios y mapas de las prepas. En ese lugar le enseñaron a Tupi todo lo que debía saber sobre toma de instalaciones y paros generales. Tupi iba cada día iba a ese lugar a recibir instrucción. Estaba todo el día, y en la noche se regresaba al hotel, sin que dejar que nadie sospechara su actividad. Para no llamar la atención consiguió trabajo con un italiano en una pizzería, pero se salía por la puerta trasera y se dirigía al lugar. Uno de esos días que se hizo de noche, se fue a su cuarto de hotel. Se lavó sus dientes de elote, se puso su piyama y se metió a la cama. El perro se durmió a los pies de la cama, que estaba junto a la ventana. La luz de la luna le daba en la cara a Tupi, no lo dejaba dormir así que se asomó por la ventana a mirar las estrellas. Las miró fijamente y trazó constelaciones, una de las cuales le vio forma como de japonesito carpintero que era calvo y que no podía tener hijos, y que le hablaba.&lt;br /&gt;-¡Dónde te has metido, niño!.- le decía la constelación. -Debes volver y ocupar el lugar que te pertenece, a la cabeza del delicado equilibrio en el ciclo de la vida!-&lt;br /&gt;-¡Dijiste que siempre estarías allí!- le respondió Tupi -¡Pero mentiste!- cerró las cortinas y se fue a dormir.&lt;br /&gt;Lejos de allí, en la villa de Esnapisburgo, el japo se dedicaba al ocio, para no extrañar la presencia de su enjendro. Dicen que por donde pasa un gitano, en los días sucesivos se aparecen pequeños elfos de la suerte y hadas, que se quedan a vivir abajo de los refris de las casas donde estuvo el gitano. Así que cuando se fueron Tupi y su tío aquella vez, el japo regó de trampas su choza, las esquinas, la azotea, etc.&lt;br /&gt;-Yo no quiero esos animales en mi casa.- decía el japo.&lt;br /&gt;Al darse cuenta de las desvariaciones del japonesito, el hado madrino se compadeció de su atormentada mente y le ofreció volver a darle un hijo. Le dijo que revisara el refri. Allí vio unas piezas que permanecían de la vez que hizo a Tupi, en su mayoría manos, y procedió a coserlas. Cosió una cosa amorfa, subió a la azotea, la aventó a las líneas de transmisión, y así hizo a una niña.&lt;br /&gt;-Rotavirus. La llamarás Indira Rotavirus!- Le ordenó el hado al japo. Era una niña con pelo de diferentes tonalidades. Pero todos sus mechones eran rizados.&lt;br /&gt;Pasaron los meses, Tupi se entrenaba en el bunker y en un terreno baldío para la gran toma del 22 de noviembre. Se acercaba la fecha, y a Bergson le parecía que el enjendro ya estaba listo. Tupi seria pieza clave en el plan. Se vieron en el salón principal, hablaron un rato, y Bergson le dijo:&lt;br /&gt;-Tupidocho, es tiempo. Ahora debes volver, ya te sabes el plan y tu papel en la organización de los eventos. Deberás cruzar la frontera y volver. Allá conseguirás empleo como maestro en la primaria municipal. Cuando llegue el día nos juntaremos para comer, luego de cada cual haber hecho su papel, como hemos planeado. Si surge un imprevisto, harás una llamada al este número.- y le entregó un papelito.&lt;br /&gt;Tupi debía volver disfrazado para no ser reconocido por las autoridades, pero eso no era problema porque con su acento cholo y su ropa de rapero era otra persona totalmente. Tomó su maleta, su perro y se trepó a su troca. Manejó a la frontera y tomó la carretera estatal, manejó unos días y mientras manejaba, cantaba con nostalgia mientras el perro aullaba la canción de la radio:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;'Adiós, adiós, California, Texas, Chicago, Illinois, me llevaré su recuerdo, porque a mi tierra me voy, pues aunque tengo dinero, no soy feliz donde estoy.&lt;br /&gt;Decía una guera en Florida I love you mexican men. de los Estados Unidos yo no me voy a olvidar quise tener buen dinero y me lo vine a ganar, pero en mi tierra querida yo me lo pienso gastar, me esta esperando, México lindo, por eso mismo me voy a ir, soy el mojado acaudalado...'&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorre caminos terregosos bajo un sol abrasador, y finalmente llega a su destino. Una construcción de adobes, con la cubierta pintada cayéndose. Se estaciona en la entrada, la troca esta cubierta de polvo café. se abre una puerta, se escucha la música ranchera, sale una bota con adornos plateados, y se baja el tupidocho con su sobrero ranchero. Escuela municipal número 2, dice el letrero sobre la reja oxidada a medio cerrar. Era la misma escuela donde había estudiado él, unos meses antes. El viento levanta el polvo y apenas se distingue hacia dentro del patio la oficina. Entró a la escuela, le dijo al perro:&lt;br /&gt;-Aguántese ái, ese, no me voy a tardar-&lt;br /&gt;Los chiquillos se le quedaban mirando cuando iba caminando hacia la oficina. Abrió la puerta con seguridad, y pidió por el director.&lt;br /&gt;-Buenos días ese, ire, vengo del norte, ando buscando chamba mientras me acomodo en el pueblo.-&lt;br /&gt;-Pues, verá -le contestó el director. -La maestra de un grupo se fue a una marcha y ya no va a volver, así que puede quedarse con su grupo.-&lt;br /&gt;-Vientos ese.-&lt;br /&gt;Hizo un ademán tomando su sombrero por arriba y empujándolo un poco al frente. Salió y acomodó la troca y sus cosas y se metió al salón, el director ya había instruido a los alumnos sobre su nuevo maestro. Tupi entro al salón y haciendo ademanes cholos con las manos saludó a sus alumnos:&lt;br /&gt;-buenos días, batos!-&lt;br /&gt;-Bueeeeeenooooooos diiiiiiiaaaas, eeeeseeee!-&lt;br /&gt;-Se pueden sentar, puesn. a ver chiquiyus, quién sabe dónde está California!-&lt;br /&gt;-En Estaaaadoooos Uniiiidooooos.-&lt;br /&gt;-No, mal, Califooornia, Califooornia, Veracruz, Veracruz... ¿cuál es la capital de Veracruz?, mal, cruz cruz cruz. Califoornia Califoornia, Campeche, Campeche, tómate tu leche. Está bueno pues, guerquillos, ya se pueden ir.-&lt;br /&gt;Ese día salieron temprano porque era el primer día, pues. Cuando Tupi iba saliendo al patio, un personaje siniestro lo observaba, lo iba siguiendo, se escondía al doblar a la derecha en algún pasillo, y sólo asomaba la cabeza un poco para verlo. Tupi se subió en su troca y se fue, pero la sombra del ser siniestro sobresalía de la entrada de la construcción, se escondía detrás de la puerta. Esa sombra tenia una peculiaridad; tenía una protuberancia a la altura de la cabeza con la forma de un gran sombrero. Esque el ser siniestro usaba un gran sombrero, porque en realidad era, era, un mariachi maligno. La tarde pasó sin pena ni gloria, como todas las tardes en Esnapisburgo. Se hizo de noche, y las calles polvorientas las iluminaban las débiles luces intermitentes amarillentas que colgaban y bailaban en los postes de madera quebrada. Amaneció, y a las siete en punto allí estaba Tupi, bajándose de su unidad, para dirigirse a preparar su clase antes de que llegaran los chiquiyus. Otra vez el ser misterioso lo observaba, aparentemente vivía en la escuela porque ya estaba esperándolo. Lo vio meterse, y paso por allí. Tupi sólo vio una sombra negra pasar velozmente por la puerta del salón, pero cuando se asomó ya no había nada.&lt;br /&gt;Comenzaron a llegar los niños, y a las ocho sonó la campana. En el altavoz que colgaba de un poste en el centro del patio, comenzó a sonar una canción de fondo, de esas de los años 40, mientras una maestra gritaba:&lt;br /&gt;-Distancias por tiempos uno dos tres mexicanos al grito de guerra avance sexto año avance quinto escupe el chicle escuincle-&lt;br /&gt;Llegó el grupo de Tupi, se sentaron en sus sillas y Tupi comenzó a hablarles sobre cómo no se debe colocar un paliacate en la cabeza.&lt;br /&gt;-El moño del paliacate debe ir hacia atrás, si lo amarran por adelante les pedirán jotqueis-&lt;br /&gt;En ese momento todos callan cuando alguien se para en la puerta del salón. Es el mariachi, que ha dejado su tequila junto a su pie izquierdo. Comienza a aplaudir hacia Tupi, e ingresa al salón con pasos relajados. Entonces se ríe malignamente.&lt;br /&gt;-¡Jajaja!, bravo, bravo. Veo que manejas a la perfección el amarre del paliacate, ¿no?-&lt;br /&gt;-Quién es usted y qué cosa quiere.-&lt;br /&gt;-Yo, soy sólo un mariachi. Pero esta vez no te vas a escapar, yo ya sé quién eres, tú eres aquél que quemó el cementerio.-&lt;br /&gt;Tupi no sabe qué contestar, se quedan mirando un rato, y el mariachi termina diciendo:&lt;br /&gt;-Voy a parar una patrulla.- y se sale con pasos firmes hacia el teléfono en la entrada de la escuela. Tupi se va con él y se le atravesaba para que no pasara, y le iba diciendo:&lt;br /&gt;-No hagas eso, ese... mariachi, me va a caer la tira ese... no weee... ya weee... ya por favor, idiota!-&lt;br /&gt;Pero no pudo seguirlo más allá del pasillo y se regresó al salón. El mariachi llegó a la puerta, y se quedó allí parado sobre la calle polvorienta tomándose su tequila, y al cabo de un rato pasó la patrulla. Así es que el mariachi fue quien dio el pitazo. La patrulla se va momentáneamente pero en unos minutos llegan como bala 10 patrullas y se frenan en la entrada. Se trepan los elementos a la azotea y entran por las ventanas colgados de hilos, rompiendo los vidrios, y con las armas apuntan a cuanta cosa se mueve.&lt;br /&gt;-¡Quietos todooos! ¡venimos por el revoltoso! ¡arriba las manos!&lt;br /&gt;Tupi alzó tantas manos como pudo, estaba confundido, tenía multitud de puntos rojos sobre de sí, y trató de calmar al oficial:&lt;br /&gt;-¡Guasamara, ese! ¡tekirisi, bato!, ire, mejor le ofrezco una soda! ire, que va a espantar a los morritos, ese!&lt;br /&gt;-Más bien te vamos a ofrecer un raite.- y se lo llevaron a la delegación.&lt;br /&gt;-¡Espérese carnalito, déjeme que me ponga mi suera!-&lt;br /&gt;Cuando llegó el convoy de patrullas a la delegación, una multitud de camarógrafos y reporteros estaban esperando a que bajara Tupi. Cuando salió de la patrulla se abalanzaron hacia él y lo interrogaban:&lt;br /&gt;-Se te acusa de haber quemado un castillo. Dile a la gente por que lo hiciste, ellos quieren saber!-&lt;br /&gt;Tupi se cubrió la cara con su camiseta y les dijo:&lt;br /&gt;-El diablo me dijo, ese.-&lt;br /&gt;Lo encierran en una celda donde pensaron dejarlo hasta que testifique el padrecito chole.&lt;br /&gt;-¡guardia, guardia!- gritaba Tupi&lt;br /&gt;-¡qué quieres!-&lt;br /&gt;-¡tengo derecho a una llamada!-&lt;br /&gt;-la acabas de hacer-, -claro que no-, -sí, me acabas de llamar, ¡y vine! ¡chojojoy!-&lt;br /&gt;Llega la noche y se apagan las luces. Tupi se recuesta junto a la reja, sólo entra la luz de la luna por las rejillas de la ventana. pero no era la luna lo que estaba afuera, era, era, el hado madrino.&lt;br /&gt;-¡Ay, niño, mira dónde te has metido! bueno te voy a sacar.-&lt;br /&gt;El hado se coló por las rejillas en forma de humo blanco y se dirigió hasta donde estaba el guardia. Le sacó las llaves y se las llevó a Tupi. Abre la reja y se sale sin ser descubierto. Comienza a amanecer y tiene que esconderse en un callejón. allí había una cabina de teléfono, era momento de hacer la llamada. Llamó a Bergson y le contó lo sucedido. Bergson debía tomar una decisión de imprevisto. La gente se había enterado de la reaparición de Tupi y los planes peligraban. todavía faltaba mucho para el 22 de noviembre, pero no había otra solución: había que comenzar la toma de instalaciones en este&lt;br /&gt;instante. Así que le da luz verde a Tupi, quien cuelga el teléfono y se dirige a un lugar secreto. Horas más tarde, en una zona no muy transitada, de una calle salen disparadas unas cajas de cartón que estaban apiladas. Lo que las disparó fue un camión de la hoy desaparecida ruta 100, que sale por la calle a toda velocidad con un grupo de chavos banda colgados de las ventanas. Tupi iba al volante fumándose un cigarro. Eso fue lo que hizo esas horas como parte del plan; secuestró un camión junto con los paristas que estaban esperando la llamada. El camión se pasa los altos y se mete en sentido contrario. Así llega al estacionamiento del gualmar de Esnapisburgo. Se meten, toman su boleto, y se baja Tupi bien enojado del camión. Un vieneviene con mala ortografía le dice:&lt;br /&gt;-Le hechamos una labadita, guerito?-&lt;br /&gt;Tupi mirando a la entrada del gualmar fijamente, con el ceño fruncido, tira el cigarro, lo pisotea, aprieta todos sus puños y dice:&lt;br /&gt;-no me voy a tardar-&lt;br /&gt;-pus, ái con lo que guste jefe-&lt;br /&gt;Así era el plan, debía iniciar todo en el gualmar, para de allí continuar a las prepas.&lt;br /&gt;Pero Tupi tenia planes totalmente diferentes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuara...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img height="60" alt="Micro" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/continuara.jpg" width="100" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro próximo capítulo: El final se acerca. Tupidocho tiene poco tiempo disponible para llevar a cabo su plan maestro. Habrá explosiones, una guerra sin cuartel por el poder y el control del estado, destrucción de inmuebles y productos de consumo primario.&lt;br /&gt;¡Que se diviertan!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-115413504755320759?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/115413504755320759/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=115413504755320759&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/115413504755320759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/115413504755320759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/07/captulo-vi.html' title='Capítulo VI'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-114988652426132082</id><published>2006-06-09T13:41:00.000-07:00</published><updated>2006-07-28T18:14:21.733-07:00</updated><title type='text'>Capítulo V</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/moby_dick.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/200/moby_dick.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Cholo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va llegando la media noche&lt;/strong&gt;, la oscuridad es total, las aguas del río tan tranquilas, con pequeñas olas por aquí y por allá, reflejando la luz de la luna en sus puntas. El único sonido es el del cayado del gitano que rema para empujar las ollas de cobre, y un búho en la otra orilla. Nuestros héroes reman por El Río para cruzar al otro lado. Casi a la mitad del trayecto, sobre una roca unas sirenas ven al gitano, que al verlo de inmediato le gritan sus cantos típicos, como acostumbran gritar a los marineros:&lt;br /&gt;-¿Cómo caminan los bebés?- preguntó una. -¡Pues paso, a pasitooo!- le contestó otra. Ante esos ánimos tan halagüeños, el gitano invitó al engendro a responder con una porra.&lt;br /&gt;-¿Qué comen los pajaritos?- preguntó el gitano. Tupi volteó a ver a otro lado y contestó:&lt;br /&gt;-No sé, yo soy fresa-&lt;br /&gt;Pero al gitano el alma llanera no lo iba a dejar sin responderse su pregunta: -¡Ohhhh, pos masitaaaaaa!-&lt;br /&gt;Las risitas coquetas fueron interrumpidas por un trueno. Todos voltearon a ver el rayo que apareció en el oeste. Comenzó a llover. El alboroto parecía agitar las aguas mas y más, la lluvia empeoró y se volvió tormenta. Las olas se elevaron, arrojaban las ollas que comenzaron a llenarse de agua, hasta que la de Tupi se hundió, mientras que la del gitano fue devuelta a la orilla. Tupi nada de lo mejor, porque tiene un diseño muy apropiado para nadar, pero las olas eran demasiado violentas. Tupi se hundió, y el gitano lo perdió de vista. Corrió a buscar unas ramas y los polvos. El gitano alzó su cayado, partió un coco y mencionó algunas palabras mágicas. Pero esta vez las suertes y los encantamientos del gitano no fueron suficientes para evitar la tragedia. Lo único que logró fue que se calmaran las aguas. Él dice.&lt;br /&gt;Mientras Tupi se hundía, el gitano pudo ver cómo se acercaba desde el fondo uno de esos monstruos del río de los que tanta hablaba. Era una ballena, quien iba directamente hacia Tupi, y se lo tragó, se dio la vuelta y se sumergió. El gitano le gritó:&lt;br /&gt;-¡No te lo lleves! ¡Llévame a mí! ¡Lo sabes, es a mí a quien quieres! ¡Cobarde!-&lt;br /&gt;La ballena se aleja, y no vuelve. El gitano se quedó en su lugar esperando horas a que volviera, pero amaneció, y supo que no volvería. Decidió que no tenía caso seguir allí, y se fue a levantar el acta.&lt;br /&gt;-Siendo las 12:30 doce treinta del día de ayer, se presentó a las oficinas del 3 tres juzgado de lo civil, ante mí el C. Johnny Sánchez quien hizo acto de presencia en estado de neurosis. Indicaba a la de la voz que el niño, que se lo había tragado la ballena, que le apuraran. Tras someterlo dijo estar en pleno uso de sus facultades, pero también afirmó ser tío del niño desaparecido, quien fuera tragado esta mañana por una ballena al intentar pasarse de ilegal por El Río. Que a las 00:00 cero horas se encontraban cercas de unas sirenas que lo saludaban al niño y a él. Que una tormenta hundió los objetos que utilizaron como medio de transporte. Que el denunciante intentó tomarlo de tres de sus brazos, pero todo fue inútil y que las olas lo devolvieron a la orilla. Posteriormente después dijo haber realizado unas tales magias con las que logró calmar las aguas. Al denunciante se le hizo un estudio etílico el cual dio negativo. Se le indicó que debe esperar 72 setenta y dos horas antes de pasar a proceder a realizar la búsqueda en la orilla del río. Mas sin embargo se le interrogó sobre las atenciones que le brindó al niño antes de la desaparición, a lo que respondió que habían prendido una llanta de la camioneta de unos traficantes con los que viajaban. Se condujo al denunciante con el juez especial para la demarcación donde se le informó que es delito federal brindar servicios a traficantes por lo que se le retuvo en las instalaciones hasta las 14:25 catorce veinticinco. El acusado negó en su declaración tener nexos con los mencionados individuos, que su participación en el envío de mercancía había sido incidental tras haber participado en un enfrentamiento a fuego cruzado con la policía federal estatal. Después contradijo su declaración afirmando que nunca había participado en dicho enfrentamiento, por lo que se le multo con 4 cuatro días de salario mínimo y se le retuvo 24 veinticuatro horas para buscar sus antecedentes. Debe pasar lista los días sábados en este lugar. Su firma se encuentra al costado de la foja undécima de esta acta, que se presenta por triplicado. DOY FE.- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tras salir del MP, el gitano se fue a lamentar su desgracia al baresito del pueblecito, o sea la cantina y se puso una guarapeta. Mientras tanto, dentro de la ballena se orquestaba un caos. La ballena había tragado tantas cochinadas, que no era posible digerir nada, así que decidió dejar de comer y descansar en su cueva, en el fondo del río. Todo estaba amontonado en el estómago de la ballena. Debajo de unas tablas despertaba Tupi. Confundido, trató de acicalarse y acomodar un poco. En unos minutos ya tenía una sala y comedor muy elegantes. Caminó hacia la cabeza de la ballena mientras recordaba lo sucedido, y sólo pudo ver al exterior mediante los ojos enormes de la ballena. Allí coloco un sillón, y subió sus muchos pieseseseses a un taburete para contemplar el paseo. Tupi también había colocado una puerta en el esófago, para poder separar la sala del estudio. Unos ruidos en la puerta hicieron a Tupi levantarse para abrir. Del otro lado estaba un perro, chaparro. Tupi le preguntó su nombre, el cual vio grabado en su placa. Toto era el nombre. Ambos entraron y se sentaron a ver el exterior por los ojos de la ballena. El perro estaba masticando algo. Tupi le revisó el hocico y le sacó un puñado de paja.&lt;br /&gt;-¿Qué has estado comiendo, perro cochino?- le preguntó Tupi.&lt;br /&gt;Pudo ver cómo la ballena se sumergía hasta que entró a una cueva, en la que reposó. Pasaban los días y la ballena no se movía. Estaba descansando para digerir todo lo que se tragó aquella noche. Tupi no tuvo problemas por comida porque se alimentó de los peces que se encontraba por todos lados, pero pronto se hartó de estar atrapado. Tupi se dirigió a la cabeza de la ballena y trató de negociar con ella.&lt;br /&gt;-Dime ballena, ¿cómo te llamas?-&lt;br /&gt;-Jonás.- dijo la ballena.&lt;br /&gt;-Dime, Jonás, ¿por qué te tragas todo lo que ves?-&lt;br /&gt;-Algo quedará para digerir.-&lt;br /&gt;-¿Y lo demás?-&lt;br /&gt;-Pues allí se quedará para siempre.-&lt;br /&gt;-¿No has pensado que te puedes llenar de cosas? Ahora ya hay toda una casa amueblada en tu interior.-&lt;br /&gt;-No lo he pensado así. Tienes razón, pronto podré cambiar todo lo que me he tragado por oro. Cuando los piratas me vean querrán los tesoros que hay en mí.-&lt;br /&gt;-No, yo me refiero a que puedes llenarte y hundirte con todo ese peso.-&lt;br /&gt;-Bah, pamplinas. Seguiré tragando tesoros para cambiarlos por oro.-&lt;br /&gt;Fue inútil, la ballena no entendía razones, y Tupi probó otras técnicas de negociación. Intentó hacerle cosquillas a la ballena para hacerla subir, pero ella no sentía nada. Así que a Tupi no le quedo más remedio que tomar medidas drásticas.&lt;br /&gt;-Llévame perro, al lugar de donde sacas la paja que te comes.-&lt;br /&gt;El perro se fue a aquél lugar, y Tupi lo siguió allí. Abajo de unos guacales estaba el bonche de paja.&lt;br /&gt;-Veo que aquí alguien hace el queacer seguido. La paja que te comes es la que le arrancas a esta escoba, y esa cubeta de hojalata con ojos pegados deben usarla para trapear.-&lt;br /&gt;Tupi agarró la cubeta y la escoba, y se las llevó a la panza de la ballena. Metió la escoba a la cubeta, frotó unas piedras sobre aquello e hizo una fogata con la paja. Pronto salió humo y llenó la panza de la ballena.&lt;br /&gt;-Esto va a tomar tiempo. Pero hoy cenaremos salmón ahumado.- Le dijo al perro. La fogata continuó, hasta que la ballena comenzó a tener dolor de panza. Eso la hizo subir a la superficie. Nadaba rápido por todo el río, se le podía ver echando el humo por el orificio en su cabeza, una chimenea flotante. Así fue que llegó al mar, su dolor de panza iba en aumento, por lo que nado más rápido, nadie sabe para qué. Pero llego a la península frente al río, hasta la playa de Miami, donde le dieron agruras y allí devolvió todo lo que llevaba en la panza. Fueron liberados Tupi y Toto. Quedaron bañados en peces y algas, y despidieron a Jonás que se fue a recorrer el desierto. Pronto los vieron los guardianes de la bahía, y le pidieron sus papeles. Como no tenia mica, se los llevaron y lo ficharon. Tomaron un dedo pulgar y lo escanearon en su sistema. La computadora mostró unos datos luego de encontrar un registro.&lt;br /&gt;-Johnny López.- le dijo el migra.&lt;br /&gt;-¿Así que cruzándote otra vez, no?-&lt;br /&gt;-Yo no soy Johnny López, mire la foto, ese no es.-&lt;br /&gt;Johnny López era un ilegal que había vuelto a la Villa de Esnapisburgo, pero lo habían matado por una deuda de honor.&lt;br /&gt;-A ver pues, muéstrame otro pulgar.- Le escanearon otro dedo, y el migra dijo:&lt;br /&gt;-Hortensio Buenaventura 'El Cuatro Dineros', ¿no? Así que te tenemos de vuelta.- dijo el migra.&lt;br /&gt;-No, tampoco soy ese, mire la foto.-&lt;br /&gt;El Cuatro Dineros tenia un historial más amplio, también había tenido que regresarse a Esnapisburgo, y también se lo ajusticiaron. Una vez, el Cuatro Dineros estaba tomándose un trago en la cantina del pueblo, cuando una voz desde la calle le gritó: -¡Te tenemos rodeado cuatro dineros, no intentes nada porque te tronamos! ¡Sal con las manos en alto!-&lt;br /&gt;El Cuatro Dineros ni las cejas movió. Él siguió echándose su tequila como si no hubiera escuchado nada. Al ver que no salía, de la manera más cobarde comenzaron a dispararle. Le tenían miedo por eso no se atrevieron a entrar por él. O sea es que todas las piezas de Tupi habían salido del panteón, así que todos los nombres que le dijeron estaban en ese panteón. Siguieron revisándole, y se le quedaron mirando de forma extraña porque no comprendían como podía tener tantos historiales y no ser ninguno de ellos. A falta de pruebas, no les quedó más remedio que dejarlo en libertad. Le dieron su maleta y al perro, quienes de allí se fueron caminando por una avenida, buscando un lugar para resguardarse. Llegaron a un motel, donde se habla español y le dijeron a Tupi que podía quedarse, que después regresara a pagar cuando ya tuviera chamba, así es la costumbre en ese lugar, dice.&lt;br /&gt;Tupi aun cargaba su maleta con su overol y su cepillo de dientes. Cuando entraron a su cuarto, colgó la bandera de Pumas en la ventana. Su cepillo era muy importante porque Tupi tiene los dientes de elote. El japo se los tuvo que poner así. Como ya llevaba varios días sin lavárselos dentro de la ballena, le estaban ya saliendo hongos, huitlacoche pues. Así que se puso a limpiárselos mientras Toto se revolcaba entre las cobijas de la cama. Al día siguiente, al amanecer, Tupi se levantó, dobló su bandera de pumas y se la amarró en la cabeza como paliacate, con su moño por atrás. Corrió las cortinas, abrió la ventana, y gritó a toda la gente que pasaba por la calle:&lt;br /&gt;-¡Baaaaa-toooooooooooooo!-&lt;br /&gt;Tupi ya era cholo. Hizo su maleta y se salió con el perro a recorrer las calles, buscando queacer. A cada persona con la que se cruzaba se le paraba enfrente y le hacia señas metaleras con todas las manos a la vez que les decía con un rap: -E-se, ba-to, ese-bato, e-se, ba-to, ese-bato!-&lt;br /&gt;-¡Mire, Toto, esa troca aparqueada, es la pura cura! Venga Toto, le disparo una soda. ¡Deje que me quite la suera, que esta recia la calor!-&lt;br /&gt;Un bato de sombrero le vendió la troca muy barata. Se la llevó y pasearon toda la mañana cerca de un parque rapeando con la música local. En la tarde se fue a pasear por la playa espantando a cuanto viejito veía. Al otro día Tupi decidió llenar su despensa. Buscó tiendas y entraron en un ‘prais’, aparcó la troca, y a la entrada le pidieron a Tupi su credencial. -No tengo credencial.-&lt;br /&gt;-Bueno debe solicitar su membresía en el mostrador que esta a la vuelta.-&lt;br /&gt;-No mire mejor revíseme la huella del pulgar a ver si tengo membresía.-&lt;br /&gt;Revisaron su huella con un aparatito y para suerte suya, Johnny López sí tenía membresía del prais, así que dejaron pasar a Tupi. -Pásele señor López.-&lt;br /&gt;Buscó víveres para prepararse su almuerzo, pero salió con una caja con 20 frascos de mermelada, otra caja con ocho botellas de detergente, un empaque con cuatro pays de limón, otro paquete con 400 rollos de papel de estraza, una carretilla, una sombrilla de 5 metros de altura, una lámpara que se clava en el pasto y ya se para sola, 5 litros de jugo, muebles de jardín, y así. Como pudo subió todo a su troca y regreso a la entrada para comprar algo de comer en la fuente de sodas que esta afuerita, que venden pizas y jochos.&lt;br /&gt;-Toto, ire, vamos por una picsa!-&lt;br /&gt;Tupi se estaba volviendo pero bien ñero para hablar. Ordenó su rebanada y al perro le dio una, pues ni modo que no le diera nada de comer. Le dieron su vaso para que se sirviera su refresco.&lt;br /&gt;-¡Hagamos refresco de panditas!-&lt;br /&gt;Una mezcla cuyo producto final es un refresco que sabe a panditas. El refresco de panditas se prepara como se explica a continuación: se toma el vaso, se coloca debajo del primer sabor y se llena al 12 por ciento. Luego se coloca el vaso debajo de la salida del segundo sabor de refresco, y nuevamente se llena un 12 por ciento, y así se continúa con cada sabor de refresco hasta que se ha mezclado un sabor de cada refresco. Tomó pues su piza su perro y su refresco y se sentó en una mesa de esas pegadas al piso con un tubo de metal, con sus cuatro sillas del mismo plástico también pegadas con un tubo. Vio desde allí a un joven de barba espesa y lentes comiéndose su comida, la gente decía que siempre se sentaba en el mismo lugar, a escribir notas en un cuaderno, que era prófugo de la ley. Tenía una mirada muy seria, y Tupi se cohibía, no quería que lo viera.&lt;br /&gt;Pero el pinche perro. Que se le ocurre la puntada de irse de querendón con la pierna de aquél. Se levantó enojado, tomó al perro y se lo fue a entregar a Tupi. Se sentó frente a él y se puso a hablarle. -Tu no pareces del sur. Es mas, no pareces de ningún lado. Ahorita vas a saber con quién te has topado. Nomás que muevas a tu perro.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará... &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img height="60" alt="Micro" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/continuara.jpg" width="100" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siguiente capítulo habrá caminos terregosos y un asalto policiaco a instalaciones escolares, pistolas con láseres y muchas patrullas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-114988652426132082?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/114988652426132082/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=114988652426132082&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114988652426132082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114988652426132082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/06/captulo-v.html' title='Capítulo V'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-114926744869242998</id><published>2006-06-02T09:55:00.000-07:00</published><updated>2006-06-02T15:37:59.696-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IV</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/donk.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/200/donk.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Ilegal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día por la tarde&lt;/strong&gt;, Cosme se fue a la fayuca a comprar un regalo de importación para celebrar que Tupi ya era parte de nuestra sociedad, luego de ser bautizado. Debía ser algo único y que sólo Tupi pudiera aprovechar. Se pasó todo el día buscándoselo. Llegó a la casa, abrió el refri y dijo: -Mira niño, te tengo un regalo, abre esta caja.-&lt;br /&gt;Tupi recibió el paquete, lo abrió lentamente, y cuando estaba destapado, un resplandor iluminó la cara multicolores de Tupi. Era la luz del foco del congelador que se reflejaba en lo que se hallaba dentro: unas tijeras amarradas para poder ser colocadas en las manos de Tupi, con unos amarres especiales eran las que brillaban.&lt;br /&gt;-Te he arreglado estas nuevas manos que te serán de gran utilidad. Podrás hacer cosas que te era difícil hacer, como cortar el masquin para envolver las cajas, o podarte.-&lt;br /&gt;Tupi se colocó el guante, alzó ese brazo, y contempló el brillo de las puntas.&lt;br /&gt;-¡Oh adorado padre! ¡muchas gracias! ahora mismo saldré a podar los árboles de la vecina.-&lt;br /&gt;-No, niño, primero pódate tu.-&lt;br /&gt;Tupi utilizó sus nuevas manos para ayudar a Cosme a empacar las cajas, aprendió a tener su flora corporal saludable, aprendió a cortar el hilo para coser sus piezas, y además aprendió a tejer telas.&lt;br /&gt;Una tarde lluviosa de domingo se fue la luz. No encontrando nada en qué entretenerse, Tupi subió al desván de la choza. Nunca había estado allí. Entraba un poco de luz por las grietas en la madera, y pudo vislumbrar muebles antiguos cubiertos con telarañas secas. Las removió en cada mueble para contemplar uno por uno, un piano por aquí, un ropero por allá, y justo en medio del ático llamó su atención un objeto apartado de los demás, iluminado por un rayo de luz que parecía creado sólo para iluminar ese objeto. Lo limpió y empezó a hacerlo funcionar.&lt;br /&gt;-Esto me ayudará para coser mis telas.- Era una rueca vieja. Tupi entrelazó un hilo en las hojas de sus tijeras y se puso a tejer. Al momento que dio un giro a la rueda, la rueca se llenó de humo, del que salio el hado madrino.&lt;br /&gt;-Vasha, vasha, pero que tenemos aquiii. ¡Qué es lo que haceees, ché!-&lt;br /&gt;-Coso telas para envolver las cajas de mi oh amado padre.-&lt;br /&gt;-Pero que deciis, miraaa que baarbaro, tu cosiendo con una rueca, no sé qué me recuerda eso. En fin. Ver todo esto me ha dado una magnífica idea. ¿Decís que coses telas para envolver cajas?-&lt;br /&gt;-Sí, así me ordeno mi padre que hiciera.-&lt;br /&gt;-¿Pero quién querría una cajas envueltas en tela? ¿No has pensado que podrías coser cosas que te gusten?-&lt;br /&gt;-No entiendo.-&lt;br /&gt;-Hooombre, ¿por qué todo tiene que ser para el trabajo del almacén? Podrías usar tus habilidades para tu beneficio personal.-&lt;br /&gt;-Nunca había pensado en eso. Mi oh amado padre siempre me dice que debo pensar en los otros para que la fuerza crezca en mí. Que de esa forma no caeré en las garras del lado oscuro de la fuerza.-&lt;br /&gt;-Ese es el problema contigo, nunca haces nada para ti. Decime, ¿que se siente ser, puro? Ahora que te han exorcizado de mí.-&lt;br /&gt;-No me ha gustado el método.-&lt;br /&gt;-Deberías enojarte. Solo así lograrás que la fuerza crezca en ti. ¿No ves que la fuerza nace del enojo? Decime, ¿te gustá el fútbol? ¿A qué equipo le vas? Ahora te diré como puedes sacar provecho de tus habilidades para coser, y para que la fuerza esté contigo a tal grado que puedas manejarla a tu antojo.-&lt;br /&gt;-¿El fútból?-...&lt;br /&gt;El japonesito estaba trabajando abajo, y al percatarse de la ausencia de Tupi subió a buscarlo. Habían ya pasado varias horas. Cuando lo halló tejiendo bajo la luz del hueco en la pared, le dijo que se aprestara para presentarse en misa, porque se acercaba la hora sexta. Así le dijo. Tupi le respondió que estaba por terminar con un trabajo, que inmediatamente se iría para allá. Tupi se asomó al ropero buscando hilo, y encontró unos carretes cubiertos de nieve. Quiso asomarse a buscar de dónde había llegado esa nieve, pero tenia prisa para irse.&lt;br /&gt;Se apresuró para hacer cambios en lo que estaba cosiendo, y en cuanto terminó salió, ya iba tarde. Por fin llegó a la iglesia. La misa había comenzado. Tupi estaba envuelto en una tela color azul marino que cubría todo su cuerpo, también la cabeza. Lentamente caminó al interior. El padre estaba dando su discurso haciendo ademanes con las manos. La iglesia estaba repleta. Tupi entró, y se quedó parado en la puerta. Con la luz que venía del exterior se hizo su sombra, que llegó hasta el altar. De ese modo todos se dieron cuenta de su presencia. El padre se inmutó, bajó sus manos, y se quedó callado viéndolo. Toda la gente lo volteó a ver también. Luego de unos instantes comenzó a caminar, poco a poco se acerco al frente. El padre lo miraba estupefacto. En cuanto llego al fondo, Tupi subió los escalones, se dio la media vuelta, y se descubrió la cabeza. Los recorrió a todos con la mirada, y luego se quedo mirando a la entrada. La gente murmuraba en los oídos de los otros. Pasaron unos instantes, y de un jalón abrió sus brazos sosteniendo la tela, dejando ver a todos los presentes el estampado de la tela. Todos exclamaban desairados cosas que no se alcanzaban a escuchar. Tupi alzó la tela para que quedara bien visible. Era una bandera. La bandera de pumas.&lt;br /&gt;-¡Mirad! ¡Que os he traído una nueva fe!-&lt;br /&gt;La gente se enfureció. Tupi corrió a la entrada, con la bandera sobre de él, y los otros se pusieron de pie y lo seguían. Al correr el aire agitaba la bandera, Tupi la mantenía en alto con sus brazos. Los santos de los vitrales parecían mirar con el ceño fruncido a todos corriendo abajo. Acercándose a la entrada desde la calle venía un gran número de personas, habitantes de Esnapisburgo, enfurecidos y gritando injurias a Tupidocho, el cual no halló forma de escapar más que rodear la iglesia y correr hacia el cementerio. Se escondió entre las cruces, pero la masa iracunda se acercaba, con azadones y antorchas.&lt;br /&gt;-¡Matadle! ¡matadle!- gritaba la gente. Tupi huía entre las lápidas. De algunas salían brazos que agarraban a Tupi de los pies. Brazos en estado putrefacto, con voces quejosas, como si reclamaran algo que les perteneciera. De una salió la quijada de un perro, y le mordió la cola. Tupi lograba safarse, de repente se encontró en medio de muchos brazos que reclamaban, pero siguió corriendo, hasta que llegó a un viejo castillo en ruinas en el centro del cementerio. Se metió y subió por las escaleras lo más rápido que pudo, mientras la gente comenzaba a arrojar las antorchas y a quemar la zona. Las llamas se extendieron rápido por el lugar y trepaban por la torre que había escalado Tupi. En eso apareció un tornado furioso, oscureció todo a su alrededor, era tal su fuerza que apagó todas las llamas. Comenzó a lanzar rayos hacia la muchedumbre que se dispersó, y se fueron a sus casas.&lt;br /&gt;Llovió toda la noche, Tupi se resguardó en la parte más alta de la torre, se tapó con su bandera de pumas. Al amanecer, las gotas de lluvia caían de las hojas de los árboles. La luz del sol se reflejaba en ellas, y las hacía brillar a cada una como puntos que irradiaban luz. En cuanto se enteró de lo ocurrido, el japo corrió a buscar al engendro. El hado le dio indicaciones de dónde encontrarlo, y le sugirió una solución para arreglar el detalle de que todo el pueblo estaba en contra de Tupi. Cosme subió a la torre, donde encontró a Tupi y lo despertó. Le habló de lo sucedido, y le dio la solución del hado.&lt;br /&gt;-Ahora te perseguirán por motivos político-religiosos. Creo que no es conveniente que te encuentren. La única solución que se me ocurre es que pidas asilo político al extranjero. En otras palabras, debes irte de mojado. ¿Cuantos años tienes?- -Pues creo que 16.-&lt;br /&gt;-No, yo creo que ya tienes más. Ahora deberás demostrar que eres un hombre como marca la tradición en nuestro pueblo: deberás lograr cruzarte al otro lado de ilegal, entonces te pondremos una marca que indicará que eres un hombre, y tendrás honor. Pero no te preocupes. Tienes un tío que es pollero y te ayudará con la pasada.-&lt;br /&gt;El tío de Tupi es un gitano radicado en Miami, y en el verano se dedica al trafico de ilegales. Él y el japo son hermanos. De padre japonés y madre gitana, el japo decidió vivir en Esnapisburgo, mientras que el hermano decidió retomar la vida de sus antepasados y vivir con un grupo de gitanos que andaban errantes por el sur de España. Así anduvieron y anduvieron hasta que llegaron a nuestros lares, y encontraron un buen negocio metiendo indocumentados en su carreta cubierta de telas gruesas y gallinas, jalada por burros. Nadie sospechaba de ese grupo de gitanos porque todo mundo sabe que tan sólo van al otro lado a vender quesos.&lt;br /&gt;-Es verano- decía el japo. -Tu tío debe estar por llegar.-&lt;br /&gt;Lo esperaron sentados en la entrada del castillo, largos minutos, hasta que llegó el tío. Cuando llego, se dieron su abrazo y se fueron sigilosamente a la casa del japonesito. Cuando estuvieron allí, tomaron el té y platicaron sobre su plan para pasarse de ilegales. Tupi preparó su maleta. Metió sus overoles y un par de chanclas, un carrete de hilo y aguja, su cepillo de dientes y la bandera de pumas.&lt;br /&gt;-Ahora es tiempo de que partan.- les dijo el japo a Tupi y su tío.&lt;br /&gt;-¿Así nomás? No llevo ni dos horas aquí, y ya me corres?- le respondió el gitano. -Sí, esque tengo que salir. ¿Que no ves el tapete?-&lt;br /&gt;El japo tenía a la entrada un tapetito que decía Bienvenidos, pero del otro lado de la puerta, en el interior, tenía otro más grande, acolchonadito, que decía: Largo de aquí.&lt;br /&gt;Se fue junto con Tupidocho y su maleta. El japo no quiso ser rudo, simplemente ocultaba su tristeza tras una nube de hostilidad, y los urgía a retirarse para aminorar el dolor. El gitano y Tupi subieron a la carreta, taparon el hueco por donde subieron con la pesada tela, y los caballos comenzaron su andar.&lt;br /&gt;-Dígame, tío, ¿como es la pasada?- interrogó Tupi al gitano, ante el misterio de la odisea que estaba a punto de enfrentar.&lt;br /&gt;-Hay que observar las horas a las que hacen cambio de turno los migras, cuando los vea en mi bola de cristal yéndose, aprovecharemos y pasaré gente. Viajaremos desde éste lugar durante cuatro lunas. Tomaremos la autopista para que no nos acechen los lobos. La osa mayor nos señalará con su hocico la ruta que debemos seguir, y así llegaremos hasta El Río. Aquel es un río lleno de monstruos de las profundidades, los he visto con mis propios ojos, pero no debes temer, porque conozco varias suertes para encantarlos. Nadaremos y al término de la quinta luna habremos llegado a la orilla. Después huiremos de un ejército de abejas que revolotean la zona. Así llegaremos al desierto, un desierto de arenas infinitas donde nos recogerán los migras montados en sus dragones de fuego para tomarnos fotos y nuestras huellas en su cueva. Tú dirás que eres menor de edad para que no te las tomen, y que tienes derechos por la convención de Viena. Nos escaparemos de allí, correremos por la calle hasta que un taxi nos quiera recoger y nos suelte en medio de la ciudad. Entonces fingiremos ser cholos, y nadie sospechará de nosotros.-&lt;br /&gt;-Y, dígame tío, ¿como es el otro lado?-&lt;br /&gt;-Es un lugar lleno de aventuras donde todos andan a caballo huyendo del cherife. Pero a veces te puedes escapar en un halcón milenario a que te cuide un señor chaparrito verde con orejas largas. Cuando la gente se aburre se va al futuro en un carro viejito, pero te tienes que cuidar de unos como pulpos robots que se llevan gente para sacarles la energía y alimentar a la matrix, nadie sabe qué cosa es la matrix, pero hay quienes dicen que es una realidad que no podemos ver y que luego blaaaaa blaaaaa blaaaaablaaaaa. Ps, es lo que yo sé que hacen por allá, yo no he tenido tiempo de asomarme por eso no te sé decir bien.-&lt;br /&gt;Así es de que anduvieron por el camino polvoriento que conduce a la carretera estatal con rumbo al norte, oyendo la radio:&lt;br /&gt;-¡Los caminos de la vida, no son como yo pensaba, como los imaginaba, no son como yo creía...!-&lt;br /&gt;La carretera va repleta de trocas traídas del otro lado, de los narcos que regresan a construir las obras públicas. Llegaron a la caseta, pagaron la cuota de un eje, y se incorporaron al flujo vehicular, iban disfrutando del campo y el olor a quemado, los nombres chistosos de los pueblitos, pero tuvieron problemas. Los carros que venían se juntaban atrás de ellos, ya traían una cola como de 30 coches, y los burros nomás no se apuraban. Esa fue la razón por la que los paró la federal de caminos, que venía por el lado contrario.&lt;br /&gt;-Buenos días oficial.- le dijo el gitano.&lt;br /&gt;-¿Me permite sus papeles...-&lt;br /&gt;El oficial volteó a ver a Tupi, hizo un silencio, cara de disgusto, y terminó de hablar:-&lt;br /&gt;-...señor?-&lt;br /&gt;-Huy oficial, vastar difícil, mire que ésta es una carreta.-&lt;br /&gt;-No puede circular con una carreta en la autopista...-&lt;br /&gt;El oficial volteó a ver a Tupi, hizo un silencio, cara de disgusto, y terminó de hablar:-&lt;br /&gt;-...señor.-&lt;br /&gt;-No pero es que el amparo, que el permiso para circular, que la ley de usos y costumbres, que los derechos de los burros, que no sé qué...-&lt;br /&gt;El gitano le tiro un choro, pero el oficial no accedió a dejarlos ir.&lt;br /&gt;-La carreta se va a tener que quedar aquí.-&lt;br /&gt;Así que dejaron la carreta cubierta de trapos, gallinas y los burros confiscados. El tío le vio los pies a Tupi y le dijo: -Amárrate las agujetas niño.-&lt;br /&gt;No eran las agujetas, esque Tupi se venía descosiendo desde la carreta, pero se amarró los hilos. Caminaron un rato arrastrando las maletas, y se pararon por donde había unos cactos para pedir raite, cosa en la que Tupi tenía la ventaja, porque todos sus dedos pulgares alzados tenían que ser notados. Una camioneta gris, con placas de California se paró. Aventaron las maletas, y se treparon a la parte de atrás, porque no tiene otro nombre que la parte de atrás. La traían bien arreglada Pedro Márquez y su novia. Traía llantas de carrera, con sus rines bien cromados, motor grande y arreglado. Pedro se sentía seguro: -No hay federal de caminos que me alcance, te lo juro.-&lt;br /&gt;Así fue que les dieron raite al gitano y al Tupi. Iban mas a gusto que en la carreta, pero desconocían el destino que les esperaba en ese vehículo. El viaje duró toda la mañana, toda la tarde, y al llegar el ocaso estaban por llegar a la frontera. Sólo que tuvieron que volver unos kilómetros hacia Sinaloa por gasolina, porque no les alcanzaba para la próxima gasolinera, en la esquina del país. De regreso en Sinaloa, Pedro le dice le dice a la Inés:&lt;br /&gt;-Voy viendo que alguien nos sigue, ya sabes lo que hay que hacer. Saca pues tu metralleta, y hazlos desaparecer.-&lt;br /&gt;Se han pegado un susto el gitano y Tupi, que iban agarrados de la orilla del metal de la parte de atrás.&lt;br /&gt;-Ja, ora si te pones a rezar ¿no?- le dijo el gitano a Tupi.&lt;br /&gt;En Sonora los rodearon diez de federales. Le dice Inés a Pedro:&lt;br /&gt;-No permitas nos atrapen. Vuela por encima de ellos, no es la primer vez que lo haces.-&lt;br /&gt;Por bocinas les gritaban, helicópteros alertas: -¡Los tenemos bien rodeados! Es mejor que se detenga.-&lt;br /&gt;La camioneta se detiene justo sobre las vías en un cruce de tren. Tupi y el gitano decidieron arrojarse al pavimento antes de ser atrapados. De pronto un tren que cruzaba acabó con la pareja de la camioneta. Así que estos dos no tuvieron más que volver a pedir raite. Una viejita se peleó con ellos porque pensó que le estaban haciendo la competencia para aquello de estirar un mecate impidiendo el paso de los coches hasta que den una cooperación para la 'reyna' del pueblo. El gitano compró dos ollas de cobre así bien grandes.&lt;br /&gt;-¿Para que quiere usted las ollas, tío?-&lt;br /&gt;-Las vamos a necesitar más adelante. Pero amárrate las agujetas niño, qué mal te las amarras.-&lt;br /&gt;Esta vez les hizo la parada una camioneta negra. -Somos soldados, vamos en una misión al otro lado.- Les explicaron los amables soldados, lo cual le dio confianza al par. Se los llevaron por pastizales y caminos sinuosos. Ya que estaba amaneciendo, llegaron al famoso río El Río. La camioneta se disponía a cruzar el agua, pero cuando estaba entrando al agua unos balazos del otro lado la hicieron regresar. Los soldados estaban frenéticos, dando de gritos, se bajaron al llegar a la orilla.&lt;br /&gt;-¡Préndele fuego a la camioneta!- gritó uno de ellos. Bajaron a patadas la mercancía, se fueron corriendo y se llevaron sus armas y sus paquetes. El par este se tuvo que esconder detrás de los matorrales hasta que se fueron todos de los dos lados, y salieron de allí hasta que se hizo de noche otra vez. El gitano logró rescatar las ollas de cobre de la camioneta, y le dijo a Tupi que lo siguiera. Se pararon en la orilla, el gitano prendió una fogata con una llanta de la camioneta que aun tenia fuego, se sacó una flauta achatada del morral, e hizo una música mística. Arrojó un polvo sobre el agua, y comenzó a hablar en una lengua extraña, recitando unas magias.&lt;br /&gt;-Ahora súbete a la olla. Amárrate las riatas que traes en la cabeza.- Tupi se subió, se sentó en flor de loto, y el gitano empujó la olla al agua. Después hizo lo mismo para sí. Se empujó con su cayado de madera, y remó empujando a Tupi flotando en esas aguas en la oscuridad de la noche, tocando su música gitana, con rumbo del norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img height="60" alt="Micro" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/continuara.jpg" width="100" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro siguiente episodio:&lt;br /&gt;¿Podrán Tupidocho y su codicioso tío pasarse a los yunaites? ¿Qué clase de peligros los acecharán en El Río? ¿Los dragones de fuego los haran su presa?&lt;br /&gt;¡No te puedes perder el siguiente capítulo donde habrá conflictos con la patrulla fronteriza, perseguidos políticos y nuevos amigos!&lt;br /&gt;¡Hasta la próxima amiguitos!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-114926744869242998?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/114926744869242998/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=114926744869242998&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114926744869242998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114926744869242998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/06/captulo-iv.html' title='Capítulo IV'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-114870313250834753</id><published>2006-05-26T21:11:00.000-07:00</published><updated>2006-06-02T15:31:08.880-07:00</updated><title type='text'>Capítulo III</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/carbohhot1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/200/carbohhot1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/Abarrotes_Lidia_150.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Hereje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cálmese Don Lupe, guarde ese cuchillo&lt;/strong&gt;, ya verá que pronto le pagaré los fiados. Pero por lo pronto,- imploraba el japonesito en la tienda, haciendo una voz lastimera, como de señito desamparada, con los dedos entrecruzados, y con ojos de perro anestesiado.&lt;br /&gt;- fíeme, por una última vez.-&lt;br /&gt;-¿Pero cuántas veces te lo he dicho, no ves todos los letreros que tengo atrás? ¡A ver, dime que dice allí!-&lt;br /&gt;-¿Donde? Yo no veo nada.- - ¡Allí, en la tabla! ¡Anda, lee el de colorcitos tornasolados!-&lt;br /&gt;-¿Ese de allí? no pus... hoy no fío, mañana sí.-&lt;br /&gt;-¡El otro!-&lt;br /&gt;-Fiado murió, mala paga lo mató.- El japonesito agachó la cabeza, y agregó:&lt;br /&gt;-Está bien Don Lupe. Espero que el padrecito Chole comprenda que no haya de cenar más que jotqueis.-&lt;br /&gt;Se dio media vuelta, y se disponía a marcharse, pero Don Lupe le gritó:&lt;br /&gt;-Pérate ái. ¿Qué quieres decir con que el padrecito Chole va a merendar jotqueis?-&lt;br /&gt;-Pues sí, esta noche íbamos a dar un banquete en su honor, para celebrar que el domingo se celebrara el bautizo del engendro, y su presentación en sociedad.-&lt;br /&gt;-¡Ay, canijo chino! ¿Por que no me dijiste eso? ¡Cuánto rato ya llevas ái parado con tus tarugadas! ¡Cuando deberías estar preparando el banquete para el padrecito, pobrecito el padrecito! Te me llevas estas patas de chichicuilota que son sus favoritas y las preparas con huauzontles que te me vas a poner a deshebrar.-&lt;br /&gt;Y ái va el chino, con las chichicuilotas a cuestas, pero bien contento de que iba a poder agasajar al padrecito, que no tenía nada de pobrecito: el padrecito manipulaba a la población con su paternalismo y falso carisma. Cuando el japonesito llegó a la casa, Tupi se acercó corriendo bien emocionado a recibirlo, dando de brincos a su alrededor, y le dijo:&lt;br /&gt;-¡Papá, papá, en la escuela me dicen que estoy muy peludo!- A lo cual se le respondió con un periodicazo:&lt;br /&gt;-¡sáquese perro!-&lt;br /&gt;El chino se dispuso a despellejar las chichicuilotas y puso a Tupi a trapear la sala. Cuando el japonesito no veía, Tupi hacía que las escobas bailaran siguiendo sus movimientos, para safarse de tan engorrosa faena.&lt;br /&gt;-¡Qué estas haciendo niño!- Le reprendió el japonesito, hastiado del batidero que causan las chichicuilotas cuando se les prepara en baño maría.&lt;br /&gt;-¡Ya súbete a cambiar! El padrecito Chole pobrecito el padrecito, tanto que trabaja por su prole va a llegar y te va a ver en esas fachas. ¡Mira nomás, se te está descosiendo la cabeza!&lt;br /&gt;Carambolas y chirriones, me la paso zurciéndote toda la semana para que me salgas con es...-&lt;br /&gt;Tupi dejó hablando al chino y se retiró para asearse, vestirse y perfumarse en el baño. Cuando se estaba vistiendo escuchó como una voz lejana comenzaba a sonar más fuerte cada vez. No sabía de dónde venía el sonido, era profundo, pero no tenía caso buscar en todos lados como hizo Tupi, porque parecía provenir de todos lados. La voz cantaba:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Él vendrá por el escusado, yo lo see- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién?- replicó Tupi, y hubo silencio. Luego de unos instantes:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Él vendrá por el escusado, yo lo see- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién vendrá por el escusado?-&lt;br /&gt;y otra vez:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Él vendrá por el escusado, él vendrá por el escusado, él vendrá por el escusado, yo lo see-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tupi se asomo al escusado, ya no sonaba nada. Al ver que no se movía el agua se acercó más. Y que sale disparado contra la pared tras una explosión estruendosa que fue seguida por una nube de humo que llenó el baño. Era el hado madrino, que había vuelto para recuperar el lugar que le pertenecía como guía de Tupidocho.&lt;br /&gt;-Tupidocho, ¿cómo has estado?-&lt;br /&gt;-B..bien.- contestó.&lt;br /&gt;-¿Has seguido mis pasos a lo largo de los días como te enseñé, verdad?-&lt;br /&gt;-Pues, sí. ¿No estás enojado por haberte echado al desagüe, o sí?-&lt;br /&gt;-Oh, mi querido Tupi. No ha sido cómodo vivir en las tuberías, pero esperé este tiempo para que meditaras, y para que descubrieras que lo mejor es que sigas mis consejos.-&lt;br /&gt;-Será como creas conveniente, hado madrino.-&lt;br /&gt;-Tengo entendido que esta noche habrá una reunión, ¿no es así?&lt;br /&gt;-El padrecito Chole cenará aquí.-&lt;br /&gt;-Pues, ¿qué es lo que está planeando Cosme?-&lt;br /&gt;-Le pedirá al padrecito que me libere del chamuco-&lt;br /&gt;-¡Ese chino me quiere arruinar! ¡Teníamos un trato!-&lt;br /&gt;-¿A qué trato te refieres, oh hado madrino?-&lt;br /&gt;-¿No es acaso hoy tu cumpleaños numero 16?-&lt;br /&gt;-Pues, no creo, no hace tanto que llegué aquí.-&lt;br /&gt;-Sí, hoy es tu cumpleaños numero 16. Pero hoy es un gran día mi querido Tupidocho, porque hoy, te convertirás en mi mano derecha. Cenarás y atenderás al padrecito para que provoques una buena impresión en él. Pero justo antes de que den las doce campanadas del reloj, deberás volverte a tus aposentos.-&lt;br /&gt;-¿Al refri?-&lt;br /&gt;-Sí. Al refri. De lo contrario comenzará a acelerarse la putrefacción, el padrecito no debe notar cuando te empiece a salir la pus.-&lt;br /&gt;-¿Pero de qué planes hablas, hado mío?-&lt;br /&gt;El hado le dio instrucciones a Tupi sobre las cosas que debía hacer en la cena. Cuando terminó de hablar, arrojó al suelo una bola que al estrellarse liberó una nube de humo, que se fue desvaneciendo, y junto con ella el hado, que en realidad había vuelto a entrar en la oreja de Tupi. Al caer la noche, justo antes de que llegara el obispo, el japonesito estaba parado en la entrada, viendo hacia la escalera. Le gritaba a Tupi que se apurara, que el padrecito no tardaba en llegar. En eso sale Tupi del baño, y se dirige a la escalera, con una mano en el barandal desciende despacio a fin de ser apreciado. Estaba muy arreglado para la ocasión, vestido con un overol de mezclilla. El japonesito estaba tan emocionado, a punto de llorar al ver cómo su engendro estaba creciendo. Sólo había un detalle que habían descuidado. A Tupi le estaban creciendo plantas porque sus piezas conservaban un poco de tierra, y entre las caminatas polvorientas a la escuela, y las compras de semillas en el mercado, había adquirido una variedad de distintas especies: sorgo, germen de trigo, soya, sémola y frijol. Tupi parecía un jardinero, con su overol y sus plantas rodeando su cuello, aunque a decir verdad no puede saberse cuál de todos es el cuello. jajaja.&lt;br /&gt;-Estoy listo, amado padre, para celebrar la visita del padrecito a nuestra humilde morada.-&lt;br /&gt;-Péinate los tallos y espera en la puerta para que le recibas mientras acomodo los trastos.-&lt;br /&gt;Pasaban los minutos, tupi estaba parado en la puerta y el japonesito sentado en el comedor. Sonaban los segundos en el reloj de péndulo. En cuanto dieron las 8 sonó la puerta. Tupi abrió muy emocionado, moviendo la cola y dando de brincos alrededor del padre.&lt;br /&gt;-Padre, padre, pásele, pásele.-&lt;br /&gt;Tupi extendió un brazo para estrechar la mano del padrecito, quien accedió con recelo, y que luego se limpió la mano en la tela del pantalón.&lt;br /&gt;-Buenas noches hijo. He venido a cumplir una misión.-&lt;br /&gt;-Nomás límpiese las chanclas que acabo de barrer.-&lt;br /&gt;Pasaron y se sentaron los tres, el padrecito a la cabeza y a sus lados el chino y el Tupi.&lt;br /&gt;-Ahora sirve la cena.- Se levantó Tupi y en su ausencia el padre le dijo al japonesito:&lt;br /&gt;-Y, dime, Cosme, ¿cómo te ha ido con el engendro? Has obrado mal al crear tal abominación, pero como te he dicho antes, -dando una gran mordida a su pieza de chichicuilota- una pequeña cooperación todo perdona, tu me entiendes, gastos de recuperación.-&lt;br /&gt;Cuando estuvo servida la cena, el padre volteó a ver a Tupi y le dijo:&lt;br /&gt;-A ver, niño, ¿ya sabes qué te va a pasar el domingo?-&lt;br /&gt;-Creo que sí.-&lt;br /&gt;-A partir del domingo tendrás que ser bueno, irás a misa y rezarás.-&lt;br /&gt;-Oiga, ¿y usté reza?- -Claro que sí, yo pido por todas las criaturitas de este pueblo.-&lt;br /&gt;-¿Y las criaturitas del pueblo rezan?- -Sí, también, y van a misa.-&lt;br /&gt;-Veo que todos rezan.- Tomó agua y preguntó: -¿Y Dios no reza?-&lt;br /&gt;El padre abrió los ojos enormes, se le quedó mirando y se atragantó con un bocado, empezó a toser y a toser mientras Tupi le decía:&lt;br /&gt;-¡Sí!, ¿Cuándo va a ponerse a rezar Dios eh???-&lt;br /&gt;El padrecito cayó sobre la mesa ahogándose, con su gran panza tiro todo al piso, y Tupi lo seguía atormentando:&lt;br /&gt;-¡Padre nuestro que estas en los cerros! ¡Tu cuida los chivos y yo los becerros!-&lt;br /&gt;A Tupi le cambió la voz, ahora era grave y fuerte, y hablaba con groserías.&lt;br /&gt;-¡Estas poseído! ¡No eres tu quien habla, es el demonio!-&lt;br /&gt;Se levantó, se limpió la comida embarrada, y tomo a Tupi del cuello. Una vez mas, era lo que se adivinaba como cuello. -¡Te ordeno que abandones este ser!-&lt;br /&gt;El padre se alejó y arrojó agua bendita que cargaba en una cantimplora, pero no logró atinarle.&lt;br /&gt;Todo terminó cuando Tupi se desmayó, así pasa cuando se le sale el chamuco a la gente, se desmaya, y cuando despierta pregunta qué pasó, con su voz normal y un poco débil. El padrecito corrió a la entrada, abrió la puerta, y volteó a ver al japonesito.&lt;br /&gt;-Éste domingo, éste domingo.- le dijo a Chole, con los ojos bien abiertos, señalándole con el dedo. Se dio la vuelta, y se fue corriendo, dando de tropiezos y sosteniéndose con las paredes de las casas.&lt;br /&gt;-Ira ya vistes.- reprendió el japonesito a Tupi, y ambos se fueron a dormir, antes de las 12.&lt;br /&gt;Transcurrió la semana sin pena ni gloria, Tupi se iba a la escuela, y el japonesito buscaba curanderas para aliviar su hipocondria inflamada. Llegó el domingo, y en cuanto amaneció se llevó a Tupi a la iglesia. Allí estaba el obispo esperando de pie en el centro de la iglesia, con el agua bendita. Y allí entro Tupidocho por primera vez, temeroso, mirando extrañado a las ancianas con sus velos negros que siempre están cantando hincadas, ellas lo veían a él espantadas, tapaban sus bocas con sus telas negras y se volteaban disimulando. Aquel caminaba cojeando, con sus costuras roídas, era un esperpento. Pero ellas seguían cantando para que no se notase su espanto:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Desde el cielo una hermosa mañanaaa…- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Aunque Tupi se acercaba, más bien parecía que se alejaba mas y más, el momento se veía lejano para recibir las gotas purificadoras.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Desde el cielo una hermosa mañanaaa…- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegó al frente del obispo, quien trataba de ocultar su miedo, y evitando fruncir el ceño le pregunto a Tupi:&lt;br /&gt;-Dime hijo, ¿estás dispuesto a dejar al diablo atrás?-&lt;br /&gt;-S...sí-&lt;br /&gt;-Muy bien. Dime dónde se encuentran otros que son como tú.-&lt;br /&gt;-No lo sé, no sé dónde están-&lt;br /&gt;-Siendo así...-&lt;br /&gt;Comenzaron a sonar las enormes campanas, y el agua cayo sobre las pieles de Tupidocho. Se mareó, y todo comenzó a girar alrededor suyo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-La guadalupaana, la guadalupaana…- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Al instante en que lo tocó la primera gota, Tupi sacudió la cabeza con fuerza, cerró los ojos, todo en cámara lenta. Tupi brincó para atrás, cayó con varias de sus manos, y salió corriendo cual bestia a la entrada, al tiempo que rugía enfurecido, sonidos que nunca antes había emitido. Un humo negro salió de sus orejas, era el hado madrino en la forma de una sombra que se fue a la calle. Cuando estuvo fuera, una voz se escuchaba diciendo: -¡Volveree, volvereee! -&lt;br /&gt;El obispo le gritaba: -¡Vuelve pecador!- mientras seguía el canto.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¡La guadalupana bajo-al té pé yaac!- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tupi se sentó en las escaleras de la basílica a pensar. Y el japonesito salió a buscarlo. Puso su mano en su hombro y se sentó junto de él.&lt;br /&gt;-Dime niño, ¿cómo te sientes ahora?-&lt;br /&gt;-Pues no lo sé amado y nunca bien ponderado padre. No estoy seguro de qué debo hacer ahora.-&lt;br /&gt;-Oh, el tiempo te lo indicará. Vayamos a casa.-&lt;br /&gt;En el camino tupi le pedía que le enseñara la canción de las ancianas, e intentaba recordar mientras cantaba.&lt;br /&gt;-¿La guadalupana, salió por mi ventana, y se fue para el Tepeyac?-&lt;br /&gt;-¡jo jo jo jo!- reía el japonesito. -¡Pero claro que no!, qué tonto eres.-&lt;br /&gt;El japonesito tomó una de las manos de Tupi, y siguieron alegres su camino al atardecer por la vereda, amarilla por las hojas de la estación otoñal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img height="60" alt="Micro" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/continuara.jpg" width="100" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro capítulo siguiente:&lt;br /&gt;¡Habrá aventuras y sorpresas! ¡Habrá una migración al otro lado por el cerro, enfrentamientos con la policía, incendios de propiedad federal, y muchas, muchas sorpresas mas! ¡No te puedes perder el siguiente capitulo! Te vas a divertir.&lt;br /&gt;¡Hasta luego!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-114870313250834753?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/114870313250834753/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=114870313250834753&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114870313250834753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114870313250834753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/05/captulo-iii.html' title='Capítulo III'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-114806434246083482</id><published>2006-05-19T11:44:00.000-07:00</published><updated>2006-06-02T15:26:18.076-07:00</updated><title type='text'>Capítulo II</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/Abarrotes_Lidia_150.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/200/Abarrotes_Lidia_150.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El Piojoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, pasaron los días,&lt;/strong&gt; el japonesito atendía sus trabajos de carpintería puntualmente, mientras que Tupi acomodaba cajas en el fondo del taller. Porque el carpintero trabajaba en un taller. Y era calvo. A veces se lastimaba clavando las tablas, y mientras que uno esperaría una reacción mas, digamos, oriental, unas groserías en japonés, el japonesito se sabía todo el repertorio nacional, y hacia ostentación del mismo en todo momento. En otras palabras, el japonesito tenía mal carácter, y Tupi era quien tenía que atemperarlo recordándole que ellos eran educados y bien hablados, mas el japonesito solo respondía con otro ejemplar. Casi todas las noches se repetía la misma historia. El japonesito se iba a la cama, Tupidocho se metía en el refri, tomaba leche, y se dormía. A las pocas horas salía un piojo de su oreja de burro, y le decía que él era el elegido, que debía rebelarse y liberar a la humanidad. Una noche de esas, el hado madrino le dijo a Tupi:&lt;br /&gt;-¡Oshe, niño! que has olvidado el trato que hemos hecho!-&lt;br /&gt;-¿A que trato te refieres, mi querido hado madrino?-&lt;br /&gt;-¡A que desobedecieras a tu padre! debes esperar a que se vaya al mercado por la mañana e irte a la escuela-&lt;br /&gt;-Hablas con verdad, ¡oh hado madrino!-&lt;br /&gt;Y al día siguiente, sucedió como el hado predijo. El japonesito estaba con su delantal lavando los trastes cuando de repente se quedó pasmado y se quedó mirando a la pared, y se volteó a la entrada de la cocina, se dio la vuelta y caminó hacia Tupidocho, que estaba clavando varias tablas con algunas de sus manos, y se le quedó viendo.&lt;br /&gt;-Ya sé- le dijo. -A tí lo que te hace falta, es una limpia. Voy ahora mismo a hacer el mandado, y traeré un ramo para llevarte luego con la curandera a que te saque el chamuco.-&lt;br /&gt;Y esque entre chamuco y chamaco solo hay una letra de diferencia. El japonesito se amarró un paliacate en la cabeza, tomó su bolso del mercado (de esos hechos con hilos de plástico, que tienen como cuadros amarillos, verdes, naranjas y azules) y se fue a hacer el mandado. En ese instante aprovechó Tupi y se fue para la escuela municipal. El japonesito tardó algo así como dos horas, es difícil calcular cuánto se tardó en el mercado, pero rumbo al mediodía volvió a la casa. El bolso ya venía deforme, con bolas por todos lados por las cosas que cargaba, así se deforman esos bolsos de plástico. Entró y vio que Tupi no estaba por ningún lado, buscó en el refri, en la alacena, pero no lo halló. Volteó al piso, y vio uno de los hilos que amarran las piezas de Tupi. El bolso cayó al piso, dejando salir el epazote, la bolsa de plástico transparente con los huevos, inflada por 'la calor' y amarrada con un minimoñito de esos que ya no puede uno deshacer mas que cortándolo. Las ramitas de cilantro, otra bolsa de mangos, el monedero, el ramo para la limpia, un ungüento que le recomendó el marchante para amarrar el mal de ojo, en fin, lo que carga uno en esos bolsos. El japonesito estaba estupefacto. No podía creer que Tupidocho se hubiera descosido y desparramado por todo el pueblo. Pero no. Tupi se había ido a la escuela desde hacía rato. El camino a la escuela era largo y polvoriento, pero él iba con ánimos de aprender. Cuando iba llegando, los niños que estaban allí lo veían acercarse.&lt;br /&gt;-¡eh! mirad!- gritaban los chiquillos -¡es Tupi!, es Tupi!-&lt;br /&gt;-¿Dónde esta mi salón?- Pregunto a la maestra. Los chiquillos ya sabían todo sobre Tupi. La maestra le indicó a dónde dirigirse. En ese momento todos los niños cantaban:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¡Es mi bandera de seña nacional!- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tupi tenía que colocarse en algún lugar de la fila donde el niño de atrás fuera más alto, pero el de adelante más chaparro. Como no era ni más alto ni más chaparro que los otros niños dada su estructura corporal, tuvo que formar una nueva fila para él solo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¡Son nuestras notas su canti-comercial!- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Luego del regaño por cantar mal la letra, su fila entró al salón, y después él, pareció como que hubiera entrado en otra dimensión. No había una maestra, sino dos. Un maestro, y una maestra. Estaban sentados en unas sillas extrañas de herrería. Estaban usando sombreros de copa, el maestro tocaba el violín mientras se terminaba su té. La maestra desenrollaba un pliego donde anotaba sus versos monosílabos en un intento de poema. También tomaba té. No ponían atención a los alumnos, sólo se dedicaban a su asunto. Al ver a Tupi entrar, le dijeron: -¿ah si niño?- a lo que Tupi respondió -eh, vengo a tomar clase aquí.- -¿ah si niño?- -sí.- y se le quedaron viendo con una sonrisa en la cara unos minutos, y al ver que no le daban indicaciones, les dijo: -voy a sentarme allá.- -¿ah si niño?- -este, sí.-&lt;br /&gt;Y cuando estuvo sentado, lo siguieron mirando con la sonrisa en la cara por unos minutos. El maestro dijo: -¡ya basta!- y continuaron haciendo su actividad. Tupi se les quedaba mirando mientras ellos reían, ponía mucha atención al comportamiento de sus maestros, muy serio siempre tratando de entender la clase. Al medio día, la maestra les gritaba a los niños que era hora de la pintura. Salían al patio y se sentaban los alumnos en círculos al rededor de sus maestros. Tupi los veía arrojarse pincelazos y quejarse de los pincelazos del otro con gestos y ademanes bruscos. De repente uno de los dos se paraba y gritaba: -¡ya basta!, es hora de meternos.- y entraban. En una de esas clases, Tupi se quedó mirando a ambos, con todos sus dedos cruzados, y les dijo:&lt;br /&gt;-Yo también soy un artista.- -¿ah si niño? ¿y tu que haces?-&lt;br /&gt;-Yo hago cosas buenas que parecen malas.- -¿ah si niño? mira.-&lt;br /&gt;-Sí. Mi amigo que sale de mi oreja me dice qué hacer.-&lt;br /&gt;-¿Así que tienes un amigo imaginario en la oreja? ¡Te me vas a lavar la oreja de inmediato! no queremos que tu inconciencia pervierta a los demás.-&lt;br /&gt;-Pero, mi inconciencia me ayuda cuando estoy en problemas.-&lt;br /&gt;-¡Más bien es el diablo lo que tienes en la oreja! ¡vete a lavar!-&lt;br /&gt;Cuando iba al baño a lavarse las orejas, los chiquillos del salón se juntaron y se empezaron a burlar de Tupidocho.&lt;br /&gt;-¡Eres un engendro del mal! y eres feo.- le decían.&lt;br /&gt;-Pero, queridos compañeros, ¿por que me dicen esas cosas tan feas?- les interrogó.&lt;br /&gt;-Porque eres pobre.- contestaron ellos. Y se fueron riendo los niños maleducados. Tupi continuó rumbo al baño, y se puso triste cuando vio sus orejas de burro agachadas en el espejo. Cuando se echó agua en la oreja, el piojo salió enfurecido y le gritó a Tupi:&lt;br /&gt;-¡Qué te crees que estas haciendo niño!-&lt;br /&gt;-Debo lavarme, dicen que eres el diablo. Neto.-&lt;br /&gt;Se echó agua y el piojo se fue por la coladera. Hecho lo anterior, regresó a su salón y le dijo a la maestra que no volvería a tener noticias de su inconciencia. Y la clase siguió. Al terminar el día, Tupidocho se fue para su casa. Ya era de noche cuando llegó. Allí estaba el japonesito barriendo la cocina.&lt;br /&gt;-¡Ay niño, donde te habías metido!- le dijo en japonesito angustiado.&lt;br /&gt;-no pus, aquí nomaaas.-&lt;br /&gt;-¡Donde es aquí nomás!.&lt;br /&gt;-no pus- con las manos en las bolsas del pantalón (el pantalón tenia muchas bolsas)&lt;br /&gt;-me fui de parranda jefeee. De juerga. de pa-ta-lar-ga, k.-&lt;br /&gt;-¡bonitas son estas horas de llegar mocoso!-&lt;br /&gt;-pus eeeesque.-&lt;br /&gt;-¡esque nada! te me pones a barrer todo el cochinero que se hizo mientras no estabas! Y separa las tortillas para que no se peguen.&lt;br /&gt;-ooo ps ta bien jefeee.- -¡y de cuando acá tan pelado!-&lt;br /&gt;-chaaa, aguántala jefe, no te me pongas ponky.-&lt;br /&gt;A Tupidocho se le había pegado el acento de sus compañeros, porque la escuela no estaba en los suburbios donde vivían ellos, y a Tupi le pareció chido hablar como ellos.&lt;br /&gt;-ta gueno jefe, nomás en la escuela voy a hablar así.-&lt;br /&gt;-¡La escuela! ¡como que la escuela!.-&lt;br /&gt;-Tsss, se me pone roññññoso, el jefe.-&lt;br /&gt;Y el japonesito soltó cuanta majadería se sabía, pero finalmente lo aceptó. Y mientras Tupi barría, le dijo a su jefe:&lt;br /&gt;-Papá, papá, en la escuela me dicen enjendro.-&lt;br /&gt;-Cállate niño y cósete los hilos que se te están zafado las manos de atrás.-&lt;br /&gt;-Pero me dicen que soy malo.- El japonesito se quedó pensando unos minutos.&lt;br /&gt;-No niño. Una limpia no va a ser suficiente. ¿pues que podrá ser? yo creo que esque no estas bautizado niño, por eso ven que tienes el diablo adentro y te molestan. Pero vas a ver si el lunes no vas a la escuela bautizado. Esta misma noche invitaremos al padrecito Chole a cenar, y le vamos a dar el mejor banquete que haya probado en este pueblo.-&lt;br /&gt;Chole es el obispo de Esnapisburgo. Se llama Soledad y le dicen padrecito Chole.&lt;br /&gt;-¿Y, qué le vamos a cocinar oh amado y adorado padre?-&lt;br /&gt;-¿que? le vas a cocinar pata de chichicuilota con pansito de Micaela.-&lt;br /&gt;Dicho lo anterior, se fue con rumbo de la miscelánea, a comprar las chichicuilotas para el banquete de la noche. La miscelánea se llamaba 'miscelánea Don Lupe'. En los pueblos chicos uno puede esperar al recorrer la calle principal negocios como 'vulcanisadora el chente', 'estetica unisex sarita', 'cloch y frenos rajao', 'curado de ostion. Toque en la lamina', 'cenaduría la luz', 'farmasia del niño Jesús', 'se bende elote', etc. Y siempre va a haber una miscelánea, miscelánea siempre va a estar bien escrita. Así es de que el japonesito llego con Don Lupe. allí vivía Don Lupe, cerca de Micaela, su tiendita era de tablas ennegrecidas por el moho, con piso de cemento y techo de asbesto, los costales de frijol en la calle de terregal, el exorcisador de moscas colgando a la entrada, guacales de mercado con verdura, unas chichicuilotas colgando sobre el mostrador, y unos puercos retozando en la parte de atrás. Salió Don Lupe con su delantal manchado, el ceño fruncido, y un cuchillo para cortar huesos de res en la mano. Clavó el cuchillo en la mesa, se limpió los dedos grasientos en el delantal, y le dijo: -¿Tu?, cómo te atreves. Qué quieres pues!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img height="60" alt="Micro" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/continuara.jpg" width="100" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro próximo episodio:&lt;br /&gt;Un tendero enojado hará pasar momentos de tormento al pobre japonesito. Un hado amargado y vengativo hará de las suyas en la villa de Esnapisburgo, y Tupidocho renunciará al demonio para comenzar una nueva vida, a cambio de su alma. ¿Será este el fin de nuestros héroes y sus aventuras?&lt;br /&gt;¡No te pierdas el próximo episodio de esta emocionante serie! Habrá exorcismos, pelusa, putrefacción, una turba iracunda, mentiras, traiciones y venganzas!&lt;br /&gt;¡Hasta la próxima amiguitos! &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-114806434246083482?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/114806434246083482/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=114806434246083482&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114806434246083482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114806434246083482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/05/captulo-ii.html' title='Capítulo II'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27777575.post-114749446646373061</id><published>2006-05-12T21:23:00.000-07:00</published><updated>2006-06-02T15:24:21.066-07:00</updated><title type='text'>Capítulo I</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/TORNADO.1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/200/TORNADO.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El engendro.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Era hace una vez&lt;/strong&gt; que este era un carpintero japonesito que era calvo y no podía tener hijos.&lt;br /&gt;Pensaba y pensaba: -¿cómo voy a hacer para tener un heredero?- y en una tarde de juerga, vino a su encuentro un hado madrino, en la forma de un grillo gigante y gordo que no podía volar. Y le dio la solución para poder tener un hijo.&lt;br /&gt;Esa misma noche se fue para el panteón. Desenterró un bonche de manos, y un puñado de pelo de los muertitos porque el japonesito era calvo y no podía tener hijos. Se fue para su casita, que era de madera porque el japonesito era carpintero. Y era pobre. Con la poca razón que le fue otorgada, como pudo remendó las manos para darles forma humana, le puso orejas de un burro, y se acomodó el pelo porque el japonesito era calvo y era carpintero. Como le sobrara algo de pelo, decidió adornar al engendro con todo lo que sobró. Y lo metió al refri, en eso lo agarro el alba, y salió con rumbo de la miscelánea, para comprar unos estropajos y unos huaraches para lavar su creación y vestirla.&lt;br /&gt;En el camino de regreso iba pensando: -¿cómo iré a llamar a mi creación?-. Y vino a su encuentro el hado madrino en la forma de un grillo gigante, pero el japonesito ya sabía que era el hado madrino. Y le dijo las siguientes palabras: -¡Llamadle Tupidocho! Porque le has tupido con el pelo que te ha sobrado.-&lt;br /&gt;Cuando volvió a casa, un nuevo problema embargo su complicada mente: el engendro estaba bien como cosa, pero, ¿para qué le podía servir como tal?. -Sería mas útil si tuviera vida: hay muchas cajas que acomodar allá.-&lt;br /&gt;Nuevamente apareció el hado madrino, en la forma de una luciérnaga, y le dijo:&lt;br /&gt;-Llevadle a la azotea en una tarde de tormenta, y esperad a que un rayo misterioso haga nido en su pelo, y le hinche de vida! Mas a cambio me lo has de dar de vuelta, cuando llegue su cumpleaños número 16.-&lt;br /&gt;-¡Luciérnaga celosa!- le respondió el japonesito que no podía tener hijos. y volteando su mirada al piso, empuñó la tela de su camisa a la altura del corazón, y con un nudo en la garganta agregó: -Mas haré lo que me pides.-&lt;br /&gt;Volteó al cielo con los ojos nublados, y mientras se alejaba, volteaba a ver al hado madrino unos instantes. Retomaba su camino unos pasos, y mira de nueva vez al hado tras de su hombro, exclamaba -¡Oh!- y se volvía a su dirección. Esa misma noche se juntaron las nubes, parecía que tramaban algo, se juntaban y se susurraban con truenos sus planes, y bailaban dando vueltas sobre el pueblo donde vivía el japonesito que era pobre, y que no podía tener hijos. Bailaban rápidamente, cada vez más rápido, al punto de tropezar unas con otras, se enojaban entre sí, se gritaban truenos, y se aventaban rayos. Una de las nubes, la más pequeña de ellas, sintió miedo por los insultos, y comenzó a llorar, haciendo sentir vergüenza a las otras por sus actos tan poco elegantes, y lloraron también. En tierra, el japonesito se tronaba los dedos por esperar el momento propicio para llevar al engendro arriba, y cuando oyó las gotas caer, emprendió su misión. Arriba ya tenía todo preparado: el catre y el paraguas para no mojarse. Como pasaron las horas y los rayos se negaban a descender tan bajo, el japonesito se impacientó. Finalmente cesó la reunión de las nubes, y se desvanecieron las oportunidades de atraer un rayo.&lt;br /&gt;Cuando se disponía a bajar las escaleras, apreció el hado madrino, en la forma de un tornado obscuro, con cuernos y ojos malignos. Haciendo un escándalo y barriendo toda la colonia, levantando las vacas y los perros del pueblo le dijo con voz estruendosa al japonesito que abrazaba al engendro, empapados los dos:&lt;br /&gt;-¡Arrojadle al cableado eléctrico!-&lt;br /&gt;-Pero, ¡hado mío!-&lt;br /&gt;Se acercó el tornado y se colocó sobre el japonesito.&lt;br /&gt;-¡Arrojadle!-&lt;br /&gt;El japonesito colocó al engendro en la orilla de la casita, y de una patada lo hizo resbalar, y cayó sobre los cables de la compañía de luz. En ese instante un relámpago brincó de los cables, y el tornado comenzó a reír fuerte y malignamente, lanzando rayos hacia donde estaba el pobre de Tupidocho. El tornado desapareció, la gente se fue a sus casas, las vacas y los perros cayeron.&lt;br /&gt;Bajó corriendo el japonesito para ver cómo había quedado el engendro. Allí estaba en el piso mojado con su piel multirracial y las costuras roídas. Lo abrazó y lo llevó dentro. Lo colocó junto a la chimenea para que se secara, y se fue a dormir.&lt;br /&gt;Las horas pasaron, y Tupidocho al fin se secó. A la media noche, comenzó a soplar un fuerte viento que levantó la basura de la calle, y abrió una ventana en la casa del japonesito. Se coló una pequeña ráfaga, en la que flotaba un polvo que brillaba con luz propia. El aire lo llevó hacia donde estaba Tupidocho, y se posó en su cabeza. En eso, los ojos de Tupidocho se abrieron, mientras el polvo le daba vueltas alrededor de su cuerpo. Cuando terminó de recorrerlo, Tupidocho se movió, alzo una de sus muchas manos, la miró, y sonrió. Las escobas del japonesito empezaron a bailar, con la magia del polvo misterioso. Tupidocho se levantó y corrió a la cama del japonesito y le dijo&lt;br /&gt;-¡Papá, papa!, ¡tengo vida, tengo vida!-&lt;br /&gt;y el japonesito le dijo:&lt;br /&gt;-mira niño ya duérmete. -&lt;br /&gt;Así que se volvió al refrigerador, cerró la puerta, y se durmió. Tupidocho tenía que vivir en el refrigerador, debido a su naturaleza en descomposición. Unas horas más tarde, se apareció el hado madrino, en la forma de una mosca panteonera que le salió de la oreja y le dijo. -mirá, Tupidosho, que sho sé que tu padre olvido dotarte de tú y sho sabemos que.-&lt;br /&gt;-oh, hado madrino, me acongoja la pena que sufro por ello.-&lt;br /&gt;-Bueno, pero qué veo, que eres educado y bien hablao! Si prometés hacer todo lo que sho te diga, como premio te daré todo lo que quieras.-&lt;br /&gt;-Está bien señor mosca panteonera, haré lo que indique Vd.-&lt;br /&gt;Y la mosca panteonera volvió por donde entro: por la oreja de Tupidocho.&lt;br /&gt;Al día siguiente por la mañana, el japonesito decidió llevar a Tupidocho a conocer la villa de Esnapisburgo. La gente se quedaba mirando estupefacta al engendro, mientras el japonesito apura el paso para que no empezaran a interrogarle.&lt;br /&gt;-El japonesito no puede pagar un corte de pelo para su hijo.- murmuraban las voces. -Esque es tan pobre.-&lt;br /&gt;El japonesito se disculpaba diciendo -Sólo soy un carpintero, no un cirujano-&lt;br /&gt;Y así llegaron a la primaria municipal número 2, en donde el japonesito se disponía a inscribir al engendro. Como estaba cerrada, el japonesito gritó: -¡carambolas!-&lt;br /&gt;-Pero padre mío, no debes exclamar de este modo; recuerda que somos educados y bien hablados.-&lt;br /&gt;-¡Pues no iras a la escuela! en lugar de ello me ayudarás a acomodar cajas en la bodega-&lt;br /&gt;Tupidocho, cabizbajo respondía: -Está bien padre, trapearé el piso y zurciré mis costuras diligentemente.-&lt;br /&gt;-Por lo pronto habrá que tuzarte, las viejas chismosas de este pueblo empiezan a notar tu presencia.-&lt;br /&gt;En el camino a casa, las campanas de la basílica de Esnapisburgo comenzaron a repicar. Eran las seis de la tarde.&lt;br /&gt;-Abuelito dime tú, ¿qué sonido es ese que oigo yo?- -No soy tu abuelo, ¡soy tu padre! Y eso es la iglesia del pueblo. Tendré que llevarte a bautizar por cierto.-&lt;br /&gt;En la noche, Tupidocho se encerró en su refri, tomó leche y se durmió. A la media noche salió un piojo de su greña. En efecto, era el hado madrino, quien traía instrucciones nuevas para Tupidocho.&lt;br /&gt;-Irás a la escuela, Tupidocho.-&lt;br /&gt;-Pero hado, mi padre me ha ordenado...- -¡No interesa! irás a la escuela cuando él no te vea.&lt;br /&gt;Fingirás estar acomodando las cajas, entonces él se irá al mercado y aprovecharás para fugarte.-&lt;br /&gt;-Está bien hado, haré como pides.-&lt;br /&gt;-Tengo grandes planes para ti, Tupidocho.- Y se rió malignamente, como aquella noche de tormenta en la que nació Tupi. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img height="60" alt="Micro" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7093/2348/1600/continuara.jpg" width="100" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro siguiente capítulo:&lt;br /&gt;¿Será capaz tupidocho de desobedecer a su padre que tantos sacrificios hizo para darle vida? ¿Será capaz el hado de guiar a Tupi por el mal camino? No te puedes perder el siguiente capítulo. Habrá exorcismos, aventuras en el mercado, una visita misteriosa, y muchos problemas en los que se meterán nuestros héroes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¡Hasta la próxima!&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27777575-114749446646373061?l=tupidocho.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tupidocho.blogspot.com/feeds/114749446646373061/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27777575&amp;postID=114749446646373061&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114749446646373061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27777575/posts/default/114749446646373061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tupidocho.blogspot.com/2006/05/captulo-i.html' title='Capítulo I'/><author><name>Layon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02449606181956299531</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
